En los últimos años, pedir un automóvil desde el teléfono se convirtió en una actividad cotidiana. Basta con introducir un destino, esperar unos minutos y comenzar el trayecto. Sin embargo, para muchas mujeres, especialmente cuando viajan solas, de noche o por zonas que no conocen, ese recorrido también puede estar acompañado por una preocupación de seguridad. Ahora, esa realidad llegó nuevamente al Congreso con una propuesta para reforzar las medidas contra la violencia sexual en los servicios de transporte mediante plataformas digitales.
La Comisión Permanente avanzó un dictamen que plantea fortalecer los protocolos de prevención, atención, seguimiento y apoyo ante posibles casos de violencia sexual contra mujeres que utilizan servicios como Uber, DiDi y otras aplicaciones. El documento será sometido a votación en una sesión posterior, de acuerdo con la información proporcionada.
La propuesta parte de una situación concreta: aunque las plataformas cuentan con herramientas como el seguimiento de los trayectos y botones de emergencia, estas medidas no han eliminado todos los riesgos que pueden presentarse durante un viaje. Por ello, legisladores plantean que la seguridad no dependa únicamente de las precauciones que pueda tomar cada pasajera.
¿Qué plantea el Congreso ante la violencia sexual?
El dictamen aprobado por la primera comisión de la Comisión Permanente solicita a los gobiernos estatales y a sus instituciones relacionadas con seguridad y movilidad fortalecer sus protocolos para prevenir y atender casos de violencia sexual en servicios de transporte ofrecidos mediante plataformas digitales.
La propuesta contempla distintas etapas. No solamente se busca prevenir una posible agresión, sino también mejorar la atención posterior, dar seguimiento a los casos y proporcionar apoyo a las mujeres afectadas. De esta manera, la respuesta institucional tendría que continuar después de que termina el viaje y no quedarse únicamente en las herramientas disponibles dentro de una aplicación.
El planteamiento también involucra directamente a las fiscalías de las 32 entidades federativas. Los senadores y diputados pidieron continuar reforzando los protocolos destinados a atender y sancionar los casos de violencia sexual relacionados con este tipo de transporte.
Además, se plantea mantener actualizada la información estadística sobre las diferentes conductas agresivas. Este punto busca que las autoridades cuenten con datos que permitan conocer mejor la dimensión del problema y dar seguimiento a los casos registrados.
Mujeres que viajan solas enfrentan mayores riesgos
Uno de los elementos señalados en el dictamen es la vulnerabilidad que pueden experimentar las mujeres cuando utilizan estos servicios solas, particularmente durante la noche o al desplazarse por lugares desconocidos.
El trayecto puede parecer rutinario para una persona que observa el viaje desde el teléfono, pero existen circunstancias que pueden cambiar completamente esa experiencia. Entre ellas se encuentran las diferencias entre la identidad registrada en la plataforma y la persona que finalmente conduce el vehículo, así como los cambios de ruta que no tienen una justificación aparente.
También se mencionan las detenciones no previstas y la falta de una respuesta institucional inmediata como factores que pueden incrementar la vulnerabilidad de las pasajeras.
Estos elementos forman parte del análisis presentado en el dictamen y explican por qué los legisladores consideran necesario revisar y fortalecer los mecanismos existentes. La discusión no se limita a una herramienta específica de las aplicaciones, sino que involucra a las empresas, autoridades y fiscalías responsables de responder ante una situación de riesgo.
La seguridad no debe depender solamente de las pasajeras
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que la prevención de la violencia sexual no debe trasladarse exclusivamente a las mujeres mediante recomendaciones personales.
Compartir la ubicación con familiares o amigos, evitar viajes durante la noche o permanecer en comunicación con alguien cercano pueden ser medidas utilizadas por algunas pasajeras. Sin embargo, el dictamen plantea que estas acciones no deben convertirse en la principal responsabilidad para evitar una agresión.
La propuesta señala que la prevención debe ser una responsabilidad compartida entre las empresas que ofrecen los servicios de transporte, las autoridades de movilidad, las instituciones de seguridad, las fiscalías y las instancias encargadas de atender a las mujeres.
Este planteamiento modifica el centro de la conversación: en lugar de colocar toda la carga de prevención sobre quien utiliza el servicio, busca que cada participante tenga responsabilidades concretas dentro del sistema.
Uber, DiDi y otras plataformas quedan dentro del debate
El dictamen menciona expresamente a servicios como Uber y DiDi, aunque el planteamiento abarca también a otras plataformas digitales de transporte.
El objetivo señalado por los legisladores es fortalecer los protocolos relacionados con la prevención, atención y seguimiento de casos de violencia sexual. Esto significa que la discusión alcanza tanto a las empresas que proporcionan las herramientas digitales como a las instituciones públicas que intervienen cuando ocurre una agresión.
El uso de aplicaciones ha transformado la manera en que millones de personas solicitan transporte. El teléfono permite conocer información del conductor, consultar el recorrido y acceder a funciones de emergencia. Sin embargo, según el contenido del dictamen, esas herramientas por sí solas no han eliminado los riesgos que pueden surgir durante los trayectos.
Por eso, el análisis legislativo pone atención en situaciones como la identidad del conductor, los recorridos y las paradas no previstas, además de la capacidad de las instituciones para responder cuando una usuaria solicita ayuda.
Qué cambios se buscan para proteger a las usuarias
La propuesta concentra varias acciones dirigidas a mejorar la respuesta frente a la violencia sexual en el transporte por plataformas:
- Fortalecer los protocolos de prevención.
- Mejorar la atención de las mujeres afectadas.
- Dar seguimiento a los casos reportados.
- Reforzar los mecanismos de apoyo.
- Actualizar las estadísticas sobre conductas agresivas.
- Mejorar los protocolos de las fiscalías estatales.
- Promover una responsabilidad compartida entre empresas y autoridades.
Más que presentar una nueva herramienta tecnológica, el dictamen plantea fortalecer la coordinación entre quienes participan en el servicio. La seguridad durante un viaje no comienza únicamente cuando una pasajera presiona el botón para solicitar ayuda, sino que involucra las condiciones que existen antes, durante y después del recorrido.
Un cambio que busca ir más allá del botón de emergencia
El avance del dictamen coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta que afecta directamente a las usuarias: ¿qué ocurre cuando las herramientas de seguridad disponibles no son suficientes?
El seguimiento de un viaje puede ayudar a conocer el recorrido de un vehículo y un botón de emergencia puede servir para solicitar asistencia, pero el Congreso considera que todavía existen escenarios que requieren protocolos más sólidos y una respuesta institucional coordinada.
La propuesta, por tanto, no plantea únicamente incorporar más funciones a las aplicaciones. El enfoque presentado busca que empresas, autoridades de movilidad, instituciones de seguridad y fiscalías tengan una participación más clara en la prevención y atención de las agresiones.
El siguiente paso será la votación del dictamen en la Comisión Permanente. A partir de ahí se conocerá el rumbo que tomará esta propuesta y las acciones que puedan derivarse para fortalecer la seguridad de las mujeres que utilizan transporte mediante aplicaciones.
Para las usuarias, el debate tiene una dimensión especialmente concreta: convertir un viaje cotidiano en un servicio donde la prevención, la atención y el seguimiento de posibles agresiones no dependan únicamente de ellas. En ese escenario, la discusión sobre violencia sexual en taxis de aplicación deja de ser solamente un asunto de tecnología y se convierte en una cuestión de responsabilidad compartida.


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