La violencia del crimen organizado exhibió su poder en Monterrey con un ataque de extrema brutalidad: un comando armado irrumpió en un lote de autos en la concurrida Avenida Lincoln, ejecutando a cuatro personas, hiriendo a dos más y prendiendo fuego a múltiples vehículos en pleno día.
La tarde del viernes, la zona norponiente de Monterrey se convirtió en un escenario de guerra. Poco antes de las 14:00 horas, un grupo de hombres fuertemente armados desató un ataque coordinado contra el lote de autos usados «Autofiar», ubicado en el cruce de la Avenida San Bernabé y la Avenida Lincoln, una de las arterias viales más importantes de la ciudad.
El asalto fue una demostración de fuerza diseñada para infundir el máximo terror. Los atacantes no solo dispararon indiscriminadamente contra las personas que se encontraban en el lugar, sino que también procedieron a incendiar el negocio, asegurándose de que el mensaje de destrucción fuera total.
Saldo Mortal y Destrucción
Cuando los servicios de emergencia y los cuerpos de bomberos llegaron al lugar, se encontraron con una escena dantesca. Las llamas consumían al menos seis vehículos, mientras los paramédicos confirmaban la tragedia humana.
El saldo oficial del ataque es de cuatro personas muertas y dos más heridas de gravedad, quienes fueron trasladadas a hospitales cercanos para recibir atención médica. La identidad de las víctimas no ha sido revelada por las autoridades.
Un Mensaje de Poder y Control
Este no fue un simple homicidio; fue un acto de terrorismo criminal ejecutado con precisión paramilitar. La elección del lugar y la hora no fueron casuales. Realizar un ataque de esta magnitud en una avenida principal y a media tarde busca maximizar el impacto público y enviar un mensaje inequívoco de poder y control por parte de la organización criminal responsable.
La principal línea de investigación de las autoridades apunta a que el móvil del ataque fue el «cobro de piso», una forma de extorsión a la que son sometidos numerosos negocios en la región.
Este tipo de asalto, que combina la eliminación de objetivos con la destrucción económica a través del fuego, es una táctica característica del crimen organizado para castigar a quienes se niegan a pagar y para aterrorizar a otros comerciantes para que cumplan con sus demandas. La brutalidad del ataque en San Bernabé ha sacudido a la sociedad regiomontana, evidenciando que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, los grupos criminales siguen teniendo la capacidad de perpetrar actos de violencia extrema que desafían abiertamente al Estado y destrozan la percepción de seguridad en la capital industrial de México


TE PODRÍA INTERESAR