Las narcomantas que aparecieron primero en Apatzingán y este lunes en Morelia, forman parte de una estrategia de los grupos delictivos para generar miedo y confusión entre la población, afirmó el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, durante conferencia de prensa.
“Tenemos pistas, yo pedí la información en la mañana. El C5 ya está trabajando en ello”, señaló el mandatario al ser cuestionado sobre los hechos.
Táctica para desestabilizar a la sociedad
El gobernador explicó que estas acciones buscan pánico y ruido mediático, afectando la percepción de seguridad en la ciudadanía: “Es una táctica de los grupos delincuenciales para generar precisamente eso, generar pánico, generar ruido, y que en las conferencias de prensa de la mañana le pregunten al gobernador y luego al fiscal”.
Ramírez Bedolla añadió que las mantas no representan más que un intento de desestabilizar mediante el miedo colectivo y confirmó que ya hay avances en las investigaciones: “Estamos actuando, se tiene ya identificado un vehículo, estamos dándole seguimiento. Este vehículo es el que posiblemente usaron las personas para colocar esas lonas”.
Ubicación de las mantas y mensajes amenazantes
Las lonas fueron colocadas en puentes peatonales de la Calzada La Huerta, en la salida a Pátzcuaro, en la carretera Morelia–Maravatío a la altura de Atapaneo, y en varios puntos de la avenida Camelinas, cerca del Hospital del IMSS.
Los comunicados son atribuidos al autodenominado Ejército Purépecha de Libertad Michoacana (EPLM) y contienen amenazas directas para el 15 de septiembre, víspera de las fiestas patrias. En las grabaciones, un hombre identificado como “Comandante Arango” asegura que “Michoacán se estremecerá” y que la única opción que les queda “es la sangre del traidor para ofrecerla a nuestros dioses purépechas”.
Reacciones de autoridades y sociedad
El gobernador destacó que las acciones son parte de la estrategia de intimidación del crimen organizado y que se está dando seguimiento a los vehículos y personas involucradas.
Por su parte, Pavel Guzmán, dirigente del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), señaló que los autores no se tratan de un grupo social o revolucionario, sino de una organización delictiva sin propuestas políticas. “Incluso en una de esas mantas agradecen al excelentísimo Donald Trump por haber recibido sus denuncias”, agregó Guzmán, evidenciando el carácter intimidatorio y sin fundamentos legítimos del mensaje.
Las narcomantas en Michoacán reflejan el uso de la violencia simbólica por parte de los grupos criminales para generar miedo y presionar a las autoridades. Mientras el gobierno estatal asegura avances en las investigaciones, la sociedad se mantiene en alerta, especialmente ante la proximidad de las fiestas patrias, cuando se espera un mayor despliegue de medidas de seguridad.
La coordinación entre autoridades y cuerpos de inteligencia será clave para prevenir incidentes y garantizar la seguridad de la población, demostrando que la respuesta institucional busca contrarrestar el efecto de estas estrategias delictivas.


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