En un país donde la seguridad y la justicia suelen protagonizar los titulares, una noticia diferente emerge desde los muros de los Centros Federales de Reinserción Social. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), junto con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), ha renovado un convenio que busca cambiar la vida de miles de personas privadas de libertad a través del deporte.
Este esfuerzo, encabezado por Jacobo Olaf Rodríguez García, titular de Prevención y Reinserción Social, y el medallista olímpico Rommel Pacheco Marrufo, actual director de la Conade, promete ir más allá de la simple actividad física: busca construir disciplina, reducir el estrés y abrir una puerta real a la reinserción social.
Un acuerdo con visión a largo plazo
El convenio, vigente hasta septiembre de 2030, establece bases sólidas para coordinar programas deportivos y recreativos en todos los centros penitenciarios federales del país. En estos espacios, la práctica del deporte no solo se ve como entretenimiento, sino como una herramienta poderosa para rehabilitar física y emocionalmente a los internos.
Según datos oficiales, más de 9 mil personas privadas de libertad ya practican de manera constante disciplinas como fútbol, basquetbol, atletismo y yoga. Con este nuevo acuerdo, se espera ampliar la oferta deportiva e incluir programas de acondicionamiento físico y talleres de salud integral.
“Estas actividades contribuyen a mejorar la convivencia, la salud mental y el sentido de propósito de los internos”, se lee en el comunicado conjunto entre la SSPC y la Conade.
Deporte, disciplina y esperanza tras los muros
El proyecto no se limita a la actividad física. También busca promover valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el autocontrol, fundamentales para la reinserción social efectiva.
El plan contempla que la SSPC facilite espacios, materiales y horarios dentro de los penales, mientras que la Conade se encargará de capacitar al personal, diseñar rutinas y dar seguimiento técnico a los programas deportivos.
Rommel Pacheco destacó que el deporte tiene el poder de transformar la mente y el cuerpo, incluso en los contextos más difíciles:
“Cada entrenamiento representa una oportunidad de comenzar de nuevo”, afirmó.
Un modelo de bienestar penitenciario
Esta iniciativa forma parte del Programa Integral de Acondicionamiento Físico Penitenciario, el cual tiene dos ejes fundamentales:
- Preventivo: para fortalecer la salud y reducir conductas de riesgo.
- Recreativo: para fomentar la convivencia y aliviar el estrés diario.
El deporte, en este contexto, se convierte en una herramienta de paz, capaz de reconstruir identidades y abrir caminos hacia una vida más digna después de la reclusión.
Con acciones como estas, el gobierno mexicano busca demostrar que la reinserción social es posible cuando se apuesta por la salud, la educación y la oportunidad de cambio.


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