Rafael Caro Quintero, conocido como el “Narco de Narcos” y uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara, enfrenta un futuro judicial que podría convertirse en uno de los procesos más mediáticos en Estados Unidos. Una nueva audiencia celebrada en la Corte del Distrito Este de Nueva York definió que el capo, de 72 años, no será sometido a la pena de muerte, aunque la fiscalía buscará cadena perpetua.
La batalla legal y el aislamiento extremo en Brooklyn
La defensa de Caro Quintero denunció ante el juez Frederick Block que su cliente vive en condiciones inhumanas en el Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn: celdas frías, sin contacto humano significativo y un aislamiento casi total. Según sus abogados, estas Medidas Administrativas Especiales (SAM’s) ponen en riesgo su salud psicológica y limitan su derecho a preparar una defensa adecuada.
La respuesta de la fiscalía estadounidense
Por su parte, la fiscalía de Estados Unidos argumentó que las restricciones son indispensables para evitar que el exlíder criminal mantenga comunicación con miembros del narcotráfico. Recordaron que en México logró dirigir operaciones desde prisión, por lo que relajar las medidas representaría un riesgo a la seguridad pública.
El trasfondo político: la orden de Donald Trump
En medio de este proceso, la actual fiscal general Pamela Bondi reveló que la extradición de Caro Quintero se concretó por orden directa del expresidente Donald Trump. Según su testimonio, la familia del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena fue presentada como símbolo de justicia, lo que dio un fuerte trasfondo político al caso.
Un juicio que podría ser histórico
La próxima audiencia fue fijada para el 19 de marzo de 2026, donde se definirá el rumbo de este proceso judicial. Analistas aseguran que el caso de Caro Quintero podría convertirse en un juicio histórico para el sistema de justicia estadounidense, tanto por su impacto en la memoria del narcotráfico como por su carga política y mediática.


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