En un operativo conjunto entre autoridades judiciales y sanitarias, se descubrió un crematorio en Chihuahua que albergaba más de 50 cuerpos en condiciones insalubres, lo que ha generado conmoción y repudio a nivel nacional. Este caso no solo pone en evidencia un fallo grave en los protocolos funerarios, sino que también despierta cuestionamientos sobre la supervisión de estos establecimientos.
Denuncia ciudadana destapa el horror
La investigación inició tras una denuncia anónima que advertía sobre irregularidades en el manejo de cadáveres en un crematorio local. En un principio, se habló de una decena de cuerpos, pero al llegar al lugar, agentes de la Fiscalía General del Estado encontraron una escena mucho más alarmante: más de medio centenar de cadáveres acumulados, sin ningún tipo de protocolo sanitario ni identificación visible.
Fiscalía y Secretaría de Salud ya investigan
El fiscal general del estado, César Jáuregui, confirmó el hallazgo y aseguró que se está trabajando de forma coordinada con la Secretaría de Salud para determinar responsabilidades administrativas y penales. Además, Jáuregui fue enfático al declarar que se garantizará el trato digno a los cuerpos encontrados y se brindará apoyo psicológico y legal a las familias afectadas.
“No permitiremos que este tipo de omisiones quede impune. Lo que hemos visto en este lugar es una total falta de humanidad y respeto”, declaró el Fiscal.
Cuerpos sin protocolos ni registro
Los informes preliminares señalan que los cuerpos no estaban almacenados en cámaras adecuadas ni etiquetados conforme a las normas oficiales mexicanas. En muchos casos, ni siquiera se había iniciado el proceso de cremación. Se presume que algunos restos tenían más de seis meses en el lugar, lo que agrava el nivel de insalubridad y el dolor de los familiares.
Familias exigen justicia y transparencia
Decenas de personas se han presentado en las inmediaciones del crematorio buscando respuestas. Muchos aseguran que entregaron a sus difuntos para ser cremados y jamás recibieron las cenizas prometidas. La indignación crece, especialmente porque el establecimiento operaba con aparente normalidad y sin ser clausurado pese a las constantes quejas.
¿Cómo pudo suceder esto?
Expertos en salud pública y ética funeraria señalan que este caso pone de relieve la urgente necesidad de supervisión más estricta en el sector funerario. Aseguran que muchas funerarias en México operan bajo esquemas poco transparentes y con vacíos legales que facilitan el mal manejo de cadáveres.
El gobierno estatal ya trabaja para ofrecer un trato digno a los cuerpos que no fueron tratados adecuadamente. Se ha abierto una línea de atención para familiares que sospechen que los restos de sus seres queridos pudieran estar entre los encontrados. También se contempla la creación de un memorial en honor a las víctimas del abandono institucional.


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