La tarde del miércoles, la sede de la Fiscalía General de la República (FGR) en Tamaulipas se convirtió en el centro de un emotivo y sobrio homenaje para despedir a Ernesto Cuitláhuac Vázquez Reyna, delegado de la FGR abatido en un violento atentado perpetrado en Reynosa.
El homenaje, de cuerpo presente, fue rodeado por un imponente operativo de seguridad, en el que participaron elementos de la Guardia Estatal, la Policía Ministerial, la Secretaría de Marina, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional. Las inmediaciones del recinto federal permanecieron blindadas desde el mediodía, reflejando la tensión que vive el estado tras el ataque.
Un crimen que sacudió a las instituciones
La muerte de Vázquez Reyna no fue un hecho aislado. El delegado fue asesinado la noche del lunes cuando la camioneta en la que viajaba fue atacada con un artefacto explosivo en el bulevar Miguel Hidalgo, una de las principales vialidades de Reynosa.
La FGR ha atribuido este ataque a una represalia directa del crimen organizado, tras el decomiso de más de un millón 800 mil litros de combustible robado realizado días antes en una operación conjunta del Gabinete de Seguridad. Según fuentes federales, el atentado habría sido una advertencia a quienes encabezan investigaciones estratégicas contra redes de robo de hidrocarburos y narcotráfico en el noreste del país.
Ceremonia privada y escoltas armadas
El homenaje se desarrolló en privado, con la asistencia de altos funcionarios federales y estatales, quienes ingresaron en vehículos blindados. A lo largo de la jornada, fue notoria la entrada y salida de una carroza fúnebre de la agencia Gayosso, la cual fue escoltada en todo momento por cuerpos armados.
Se espera que las actividades de despedida continúen durante la tarde, en un entorno íntimo con familiares y personas cercanas al funcionario caído. El acceso a la prensa fue restringido, aunque trascendió que representantes del Ministerio Público federal tomaron la palabra para reconocer su labor y compromiso en una de las zonas más complejas del país.
Un símbolo de la lucha contra el crimen
Vázquez Reyna se había convertido en un referente dentro de la FGR por su labor en investigaciones de alto impacto, especialmente en temas relacionados con el robo de combustible y el tráfico de armas. Su asesinato ha generado reacciones en el ámbito nacional e internacional, reavivando el debate sobre los riesgos que enfrentan los servidores públicos que combaten al crimen organizado.
Diversas organizaciones de derechos humanos y agrupaciones de trabajadores del sistema judicial han exigido el esclarecimiento inmediato del crimen, así como una revisión urgente de los esquemas de protección para fiscales y delegados en zonas de alto riesgo.
Conmoción en Tamaulipas y reacciones en redes
Desde el anuncio del atentado, redes sociales como X (antes Twitter) y Facebook se han llenado de mensajes de solidaridad, indignación y dolor. Hashtags como #JusticiaParaVázquezReyna, #DelegadoFGR y #ReynosaViolenta se han mantenido en tendencia regional, mientras ciudadanos exigen acciones concretas para frenar la violencia en Tamaulipas.
El legado de un funcionario en tiempos de violencia
Ernesto Vázquez Reyna no solo será recordado como delegado, sino como un servidor público comprometido con devolverle la paz a una entidad azotada por la violencia. Su labor deja una huella imborrable en la Fiscalía y un mensaje claro: en la lucha contra el crimen, la vida de los valientes también corre peligro.
Mientras su cuerpo es despedido entre honores, el país enfrenta nuevamente una dolorosa pregunta: ¿cuánto más deben arriesgar quienes defienden el Estado de Derecho?


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