En un acto de abierto desafío a las autoridades federales, un cuerpo sin vida acompañado de un presunto narcomensaje fue arrojado a un costado de las obras del Viaducto Elevado en Tijuana, un proyecto estratégico a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).
La violencia del crimen organizado en Tijuana ha escalado a un nuevo nivel de desafío. Un cuerpo sin vida fue abandonado a un costado de las obras del Viaducto Elevado, uno de los proyectos de infraestructura más importantes del gobierno federal, cuya construcción está a cargo del personal del Ejército Mexicano.
El hallazgo, ocurrido la noche del lunes, no solo es un acto de violencia, sino un mensaje directo y provocador contra la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y el gobierno federal, utilizando su propia obra como escenario.
Un escenario cargado de simbolismo
Dejar un cuerpo en un lugar público es una táctica común de los grupos criminales para infundir terror y marcar territorio.
- El Viaducto Elevado: Es una obra insignia, promovida como una solución a los problemas de movilidad de Tijuana y un proyecto estratégico para la región fronteriza.
- La SEDENA: El hecho de que la obra esté a cargo de ingenieros militares la convierte en un símbolo del poder y la presencia del Estado federal en la ciudad.
Arrojar un cuerpo en este punto es una declaración de que los grupos criminales podrían no temen a la presencia militar y que pueden operar con impunidad incluso en las narices de las fuerzas armadas. Aunque el contenido del mensaje que acompañaba al cuerpo no ha sido revelado oficialmente, su intención es clara: desafiar la autoridad del Estado.
Violencia imparable en la frontera
Este suceso se enmarca en una ola de violencia que no cesa en Tijuana. En los últimos días, y semanas se han reportado múltiples homicidios, hallazgos de cuerpos y la colocación de narcomantas en diversos puntos de la ciudad.
Las autoridades locales y federales han implementado diversos operativos, como el Plan Estratégico «Tijuana Segura», para intentar contener la violencia, pero los grupos criminales que se disputan el control de la plaza continúan sembrando el terror.
