Un trágico accidente vehicular en la Avenida Internacional de Tijuana cobró la vida de una mujer este martes, un suceso que ha sido directamente vinculado por testigos y medios locales a las peligrosas condiciones viales generadas por la construcción del Viaducto Elevado.
La promesa de una mejor movilidad en Tijuana se tiñó de luto este martes, luego de que una mujer perdiera la vida en un aparatoso choque sobre la Avenida Internacional. Este fatal incidente ha encendido nuevamente las alarmas y la frustración ciudadana por los constantes peligros asociados a las obras del Viaducto Elevado, un proyecto que, en su fase de construcción, está generando más riesgos que soluciones.
El accidente, ocurrido en una de las arterias más importantes de la ciudad, se suma a una creciente lista de quejas y percances que los tijuanenses atribuyen a la falta de señalización adecuada, los desvíos confusos y las condiciones precarias de la vialidad en las zonas de construcción.
Una Tragedia Anunciada
Para muchos conductores que transitan diariamente por la zona, este tipo de accidentes era una tragedia anunciada. La obra del Viaducto Elevado, destinada a ser una solución a largo plazo para el congestionamiento, se ha convertido en una pesadilla a corto plazo. La trágica ironía de que un proyecto de movilidad esté causando accidentes mortales no ha pasado desapercibida para la opinión pública.
Este suceso se convierte en el punto más crítico de la frustración ciudadana, canalizando el enojo acumulado por los retrasos, el caos vial y ahora, la percepción de que la seguridad de los ciudadanos no está siendo priorizada durante la ejecución del proyecto.
El Pulso de una Ciudad en Constante Movimiento
Mientras la ciudad lamenta esta pérdida, otros eventos marcan el pulso de la vida fronteriza. Este 1 de julio, iniciaron los pagos de las pensiones del Bienestar, movilizando a miles de adultos mayores a los centros de cobro. Simultáneamente, un grupo de pescadores de la CODUC mantiene un bloqueo en la carretera Tijuana-Ensenada, como medida de presión ante la falta de respuesta a sus demandas por parte del gobierno federal, afectando la conectividad de la región.
Estos eventos, sumados a los crónicos tiempos de espera para cruzar a Estados Unidos —que hoy superan los 115 minutos en la garita de San Ysidro para vehículos particulares—, pintan el retrato de una ciudad dinámica pero constantemente desafiada por problemas de movilidad, seguridad y gobernabilidad. La muerte en la Avenida Internacional no es solo un accidente; es un doloroso recordatorio de la fragilidad de la vida en una metrópoli que nunca se detiene.
