
La violencia ligada al crimen organizado se recrudeció en Tijuana con el hallazgo de dos hombres asesinados, cuyos cuerpos fueron abandonados en la vía pública junto a narcomensajes que los señalaban como responsables de «cobro de piso» (extorsión).
La lucha por el control de las actividades ilícitas en Tijuana ha dejado una nueva escena de horror. Dos hombres fueron asesinados y sus cuerpos exhibidos públicamente, acompañados de mensajes que atribuyen el crimen a una purga contra extorsionadores, una táctica recurrente de los grupos criminales para justificar sus actos y aterrorizar a sus rivales.
El Hallazgo
Durante el fin de semana, las autoridades policiales respondieron a reportes ciudadanos sobre la presencia de cuerpos en la vía pública. Al llegar a la escena, confirmaron el hallazgo de dos víctimas masculinas con evidentes signos de violencia.
La práctica de abandonar cuerpos en lugares públicos no es aleatoria; es un acto de comunicación deliberado. Busca maximizar el impacto mediático y enviar un mensaje claro tanto a grupos rivales como a la población y a las propias autoridades.
El Mensaje: Una Sentencia Pública
Junto a los cuerpos se encontraron las llamadas «narcomantas» o «narcomensajes». En ellos, se acusaba a las víctimas de dedicarse al «cobro de piso», es decir, a la extorsión de comerciantes y ciudadanos.
Este tipo de mensajes cumple una doble función propagandística para los cárteles. Advertencia a rivales: Demuestra su capacidad de violencia contra quienes invaden sus «plazas» o se dedican a actividades que ellos controlan. Narrativa para la población: Intentan posicionarse como una especie de «justicieros» que eliminan a otros delincuentes que afectan directamente a la ciudadanía, como los extorsionadores. Buscan generar una percepción de que su violencia es «selectiva» y no dirigida a la sociedad civil.
Contexto de Violencia
Este doble homicidio no es un hecho aislado. Se inscribe en una espiral de violencia que no cesa en la ciudad fronteriza. Según cifras preliminares, solo en los primeros días de julio ya se han registrado 24 homicidios dolosos en Tijuana, con un acumulado de 690 en lo que va del año 2025.
Estas cifras, aunque reflejan una ligera disminución en comparación con años anteriores, demuestran que la batalla por el control del narcotráfico, el tráfico de personas y, de manera creciente, las redes de extorsión local, sigue siendo el principal motor de la violencia letal en una de las fronteras más transitadas del mundo.