Cacería Internacional: Buscan a Exjefe de Adán Augusto por Narco

Cacería Internacional: Buscan a Exjefe de Adán Augusto por Narco
Cacería Internacional: Buscan a Exjefe de Adán Augusto por Narco

La Policía Internacional (INTERPOL) ha emitido una ficha roja para la localización y captura de Hernán Bermúdez Requena, quien fuera el máximo responsable de la seguridad en Tabasco durante la gubernatura de Adán Augusto López. La acusación: ser el presunto líder, conocido como «Comandante H», del grupo criminal «La Barredora».

Un escándalo de proporciones mayúsculas ha estallado en el corazón de la política mexicana, trascendiendo fronteras. La inclusión de Hernán Bermúdez Requena en la lista de los más buscados por INTERPOL no solo lo convierte en un fugitivo internacional, sino que pone bajo un intenso escrutinio el legado de figuras clave del actual gobierno, principalmente el del exsecretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.

La emisión de una ficha roja por parte de INTERPOL significa que las pruebas presentadas por las autoridades mexicanas son consideradas lo suficientemente sólidas como para solicitar la cooperación de 196 países miembros en su detención. Este hecho eleva el caso por encima de cualquier disputa política interna, convirtiéndolo en un asunto de seguridad global y haciendo prácticamente imposible un encubrimiento o la minimización del escándalo.

La Acusación: El Guardián que se Convirtió en Capo

Según las investigaciones federales, que iniciaron a finales de 2024 tras una serie de reportes periodísticos e informes de inteligencia, Bermúdez no solo habría colaborado con el crimen organizado, sino que lo habría dirigido desde su posición como Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco.

Bajo el alias de «Comandante H», se le acusa de ser la cabeza de «La Barredora», una organización criminal que, según informes de inteligencia, surgió desde el interior de las propias corporaciones policiacas del estado. Este grupo delictivo es conocido por su extrema violencia y su participación en una amplia gama de delitos, incluyendo:

  • Narcotráfico y extorsión a comercios y empresas.
  • Robo de hidrocarburos (huachicol), controlando rutas clave en la región.
  • Infiltración institucional, utilizando recursos y personal del estado para sus operaciones criminales.

La Sombra que Acecha a la 4T

La conexión de este caso con Adán Augusto López es directa e ineludible. Bermúdez fue su hombre de confianza en materia de seguridad durante su mandato como gobernador de Tabasco (2019-2021) y fue mantenido en el cargo por su sucesor, Carlos Merino.

Este hecho genera una pregunta explosiva que resuena en los pasillos del poder: ¿Cómo es posible que el gobernador de un estado no estuviera al tanto de que su máximo jefe policial era, presuntamente, un líder criminal? La situación evoca inevitablemente el caso de Genaro García Luna y el expresidente Felipe Calderón, un paralelismo que la oposición no tardará en explotar y que representa una severa crisis de credibilidad para el discurso anticorrupción de la autodenominada Cuarta Transformación.

«Se le giró una orden de aprehensión al exsecretario de seguridad por presuntos vínculos con el grupo criminal La Barredora… ya le emitieron una ficha para la Interpol» – Comentario en análisis noticioso sobre el caso.

«La Barredora»: Un Cártel Nacido en el Gobierno

Lo que hace a este caso particularmente alarmante es el modelo operativo de «La Barredora». A diferencia de los cárteles tradicionales que combaten al Estado desde fuera, esta organización parece haber nacido y crecido dentro de las estructuras gubernamentales.

Informes de inteligencia, algunos revelados tras el hackeo a la SEDENA, describen una estructura casi empresarial, con Bermúdez en la cima y una red de exfuncionarios y policías en puestos clave, manejando la logística, las finanzas y la violencia. Este modelo de «narco-estado simbiótico», donde la línea entre la ley y el crimen se borra por completo, representa una de las amenazas más profundas para la seguridad y la gobernabilidad en México. La cacería internacional del «Comandante H» apenas comienza, pero sus repercusiones políticas y sociales ya están sacudiendo al país.

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