La tensión social en Francia vuelve a escalar con la llegada de protestas de ganaderos a París, que se manifiestan cerca de embajadas clave para denunciar acuerdos comerciales, sumándose a un clima de malestar generalizado en el país.
Las calles de París vuelven a ser escenario de protestas, evidenciando una vez más el clima de alta tensión social que vive Francia. En esta ocasión, han sido los ganaderos quienes han llevado su «furia» a la capital, manifestándose en puntos estratégicos para expresar su rechazo a políticas que, según denuncian, amenazan su supervivencia. Esta nueva movilización añade más presión a un gobierno que ya lidia con múltiples frentes de descontento.
El Grito de los Ganaderos en la Capital
Con tractores y pancartas, cientos de ganaderos se han concentrado en las inmediaciones de la embajada de Brasil en París. Su objetivo es protestar contra los acuerdos de libre comercio, como el que la Unión Europea negocia con Mercosur, que consideran una forma de competencia desleal. Argumentan que estos tratados permitirían la entrada de productos agrícolas que no cumplen con las estrictas normativas sanitarias, medioambientales y de bienestar animal que se les exigen a ellos, lo que les abocaría a la ruina.
La protesta busca visibilizar un problema que consideran existencial y presionar tanto al gobierno francés como a las instituciones europeas para que defiendan al sector primario del continente.
Un País en Ebullición Constante
La protesta de los ganaderos no es un evento aislado, sino un síntoma más del profundo y persistente malestar que recorre la sociedad francesa. El país parece vivir en un estado de protesta latente, donde diferentes colectivos toman las calles para expresar sus agravios.
Este episodio se suma a un historial reciente de gran conflictividad social. Desde las masivas y a menudo violentas protestas de los «chalecos amarillos» contra el coste de la vida, hasta las huelgas de controladores aéreos que paralizan el país en periodos vacacionales, pasando por las multitudinarias marchas contra el racismo y el avance de la extrema derecha. Los actores y los motivos específicos cambian, pero el método —la protesta en la calle— y un sentimiento generalizado de descontento son una constante en la Francia contemporánea.
¿Puede Macron Contener la Marea?
Esta acumulación de frentes de protesta coloca al gobierno de Emmanuel Macron en una posición de extrema vulnerabilidad. La gestión simultánea de la crisis agrícola, las huelgas sectoriales y la profunda fractura política interna generada por decisiones como el reciente reconocimiento del Estado palestino , dibuja un panorama de un presidente «asediado» por su propio pueblo.
La gran pregunta que se hacen los observadores políticos es si el Elíseo tiene la capacidad de gestionar esta policrisis sin que la situación se desborde. Cada nueva protesta erosiona la autoridad del gobierno y alimenta una narrativa de un país ingobernable. La capacidad de Macron para contener esta marea de descontento definirá el resto de su mandato y el futuro inmediato de la estabilidad en Francia.
«No hemos venido a París a pedir limosna, hemos venido a exigir respeto. Si el gobierno firma acuerdos que significan nuestra ruina, nos encontrarán en las calles una y otra vez.» – Líder agrícola.
