Estrategia de inteligencia por encima de recompensas
La Ciudad de México ha logrado un importante avance en su lucha contra el crimen organizado al detener a siete de los delincuentes más buscados, sin necesidad de recurrir al pago de recompensas. De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia (FGJ), todas las aprehensiones se realizaron gracias al análisis de inteligencia, lo que permitió ubicar a los objetivos de manera precisa y sin filtraciones que pusieran en riesgo los operativos.
Entre las capturas más recientes se encuentran María de los Ángeles Arvizu y Samantha Pérez Ramírez, viuda e hija de Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, antiguo líder del Cártel de Tláhuac abatido en 2017. Con su detención, la lista de criminales prioritarios ha disminuido, lo que representa un golpe significativo contra estructuras que operaban en distintos puntos de la capital.
Los más buscados que ya están tras las rejas
Las detenciones de estos siete objetivos prioritarios reflejan la efectividad de la coordinación entre la FGJ y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX. Algunos de los casos más relevantes incluyen:
- Luis Enrique “N”, líder de la célula criminal conocida como Los Molina, detenido en febrero de 2025 en Tecámac, Estado de México. Se le señala por homicidio calificado y por encabezar una red violenta con presencia en la periferia de la capital.
- Víctor Hugo Ávila, alias “El Huguito”, uno de los líderes visibles de La Unión Tepito, capturado en julio de 2024 en Cancún, Quintana Roo. Su historial criminal incluye su participación en el multihomicidio de Garibaldi, donde sicarios disfrazados de mariachis ejecutaron a integrantes de la Anti-Unión, un hecho que conmocionó a la opinión pública.
- Eduardo Ramírez Tiburcio, alias “El Chori”, también figura de alto nivel dentro de La Unión Tepito, fue detenido en marzo de 2024 en la carretera Picacho-Ajusco, en la colonia Héroes de Padierna, alcaldía Tlalpan. Considerado uno de los líderes más violentos del grupo, su captura significó un duro golpe para la organización.
Estas aprehensiones, junto con las más recientes, debilitan a las principales agrupaciones delictivas que durante años disputaron el control de territorios clave en la CDMX.
Impacto en el crimen organizado de la capital
El éxito de los operativos representa un reacomodo dentro de los grupos criminales, en especial en organizaciones como La Unión Tepito y el Cártel de Tláhuac, que históricamente han protagonizado una disputa por zonas de narcomenudeo, extorsión y cobro de piso en distintos barrios de la capital.
La caída de líderes visibles genera incertidumbre en las células operativas, pero también plantea un reto: el surgimiento de nuevas figuras que intentan llenar los vacíos de poder. Sin embargo, las autoridades capitalinas confían en que el uso de herramientas de inteligencia y tecnología continuará debilitando estas estructuras.
La FGJ subrayó que la estrategia no solo se centra en capturar a los cabecillas, sino en desarticular las redes financieras y logísticas que los sostienen, con el objetivo de cortar de raíz las operaciones de los grupos delictivos.
Recompensas sin entregar: una estrategia distinta
Un aspecto llamativo es que, pese a que existían recompensas económicas por información que condujera a la captura de estos criminales, en ninguno de los casos la FGJ hizo efectivo el pago. La razón: las detenciones se lograron exclusivamente a través del trabajo de inteligencia policial y ministerial.
Esto marca una diferencia con otras entidades del país, donde el uso de recompensas ha sido un mecanismo común para obtener datos clave. En la CDMX, en cambio, la apuesta ha sido fortalecer las capacidades de investigación y el uso de análisis de redes criminales, geolocalización e infiltración digital, evitando depender de informantes anónimos.
Seguridad ciudadana y percepción pública
Para los habitantes de la Ciudad de México, estas capturas envían un mensaje de fortalecimiento institucional. La presencia de criminales como “El Chori” o “El Huguito” había generado un fuerte impacto en la percepción de inseguridad, ya que sus organizaciones estaban vinculadas con homicidios, extorsiones y secuestros.
La reducción de líderes visibles en las calles no implica la desaparición inmediata de la violencia, pero sí contribuye a contener la expansión delictiva y a generar condiciones más favorables para el restablecimiento de la seguridad en zonas históricamente conflictivas como Tepito, Tláhuac o Tlalpan.
Expertos en seguridad coinciden en que la detención de estos criminales también fortalece la cooperación entre autoridades federales y locales, lo que permite un frente más sólido contra el crimen organizado en la región centro del país.
La captura de siete de los delincuentes más buscados en la CDMX demuestra que una estrategia basada en inteligencia policial y análisis criminal puede ser más efectiva que la simple oferta de recompensas. Los golpes recientes contra líderes de La Unión Tepito y el Cártel de Tláhuac reflejan un avance tangible en el combate a la delincuencia organizada en la capital.
El reto para las autoridades será sostener este ritmo de operativos, evitando que nuevos líderes ocupen los espacios vacíos. Mientras tanto, la ciudadanía observa cómo las instituciones logran resultados visibles en la lucha contra el crimen, fortaleciendo la confianza en que la seguridad puede recuperarse paso a paso.


TE PODRÍA INTERESAR