En un momento crítico para la defensa de los derechos humanos en México, el presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Sinaloa (CEDH), Óscar Loza Ochoa, hizo pública una amenaza de muerte indirecta en su contra. La advertencia llegó a través de una llamada telefónica dirigida a un familiar cercano, quien fue confrontado por un desconocido que, tras un breve intercambio, lanzó una frase escalofriante:
“Te llamo para darte el pésame por la muerte de tu padre.”
Loza no tardó en vincular esta intimidación con un entorno de violencia, acoso y discurso de odio que ha venido denunciando desde hace meses. La amenaza se suma a una serie de actos que él mismo considera parte de una campaña orquestada para dañar su imagen y frenar su labor como defensor de los derechos humanos en el estado.
Hostigamiento constante: “Ya son casi 11 meses de violencia”
Óscar Loza explicó que la amenaza fue recibida el pasado 15 de julio y que no fue un hecho aislado. Desde hace casi un año, asegura haber sido víctima de una campaña de hostigamiento, especialmente por parte de un grupo autodenominado Guerreros Azules, que ha promovido discursos de odio y desinformación en su contra.
“Ese tipo de discursos puede hacer que alguien se enardezca y cometa errores graves”, señaló en una carta pública.
A pesar del ambiente hostil, Loza decidió no guardar silencio y presentó una denuncia penal formal ante la Fiscalía General del Estado. En su mensaje, insistió en que la amenaza no puede ser ignorada y que está tomando todas las medidas necesarias para proteger su integridad y la de su familia.
Antecedentes trágicos: los defensores que fueron silenciados
El presidente de la CEDH también hizo referencia a otros casos dolorosos que marcaron la lucha por los derechos humanos en Sinaloa. Recordó con nombres y rostros a activistas como Jesús Michel, Norma Corona, Jorge Aguirre y Sandra Luz Hernández, quienes perdieron la vida en el ejercicio de su labor.
“No estoy lleno de temores, pero tengo la certeza de lo que puede pasar. Esto no es un juego”, expresó con firmeza.
Para Loza, la amenaza no solo representa un ataque a su persona, sino a una historia de décadas de lucha social, institucionalidad y justicia. Con más de 50 años como defensor, afirma que su compromiso se mantiene firme, pero que la sociedad debe estar alerta y exigir que las autoridades actúen con responsabilidad y rapidez.
Medidas de protección y llamado a la acción
Tras la denuncia, Óscar Loza informó que ya se le ofrecieron medidas de protección, incluyendo vigilancia en su domicilio y en las instalaciones de la CEDH. No obstante, reiteró su preocupación por la falta de garantías reales en un entorno cada vez más violento para quienes defienden los derechos fundamentales.
“Tengo confianza en que las instituciones actúen. Pero también sé que los ataques afectan no solo a mí, sino al trabajo colectivo de décadas.”
Finalmente, hizo un llamado urgente a la sociedad, a las autoridades y a la comunidad nacional e internacional para visibilizar el riesgo que enfrentan los defensores de derechos humanos en Sinaloa y en todo México.


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