Un plan que resurge en el panorama político de Trump
Donald Trump ha vuelto al escenario político con declaraciones que van desde lo extravagante hasta lo preocupante. Entre sus propuestas, una en particular destaca por su impacto potencial: designar a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTOs, por sus siglas en inglés).
Esta idea, planteada inicialmente en 2019, ha sido retomada con fuerza en los últimos meses por legisladores republicanos, quienes ven en esta medida una herramienta para justificar acciones más contundentes contra el narcotráfico en México, incluso intervenciones militares.
¿Qué significa designar a los cárteles como terroristas?
La designación de un grupo como FTO implica que EE.UU. lo considera una amenaza para su seguridad nacional, lo que abre la puerta a sanciones financieras, restricciones de viaje y operaciones internacionales en su contra.
Cárteles que podrían ser designados:
- Cártel de Sinaloa
- Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)
- Cártel del Golfo
- Los Zetas
- Cártel del Noreste
- Beltrán Leyva
- Tijuana
- Juárez
- La Familia Michoacana
¿Qué cambiaría realmente?
Aunque las leyes actuales ya permiten a EE.UU. actuar contra el narcotráfico, la designación de FTOs tendría implicaciones simbólicas y prácticas:
- Justificación para la intervención militar: Los cárteles serían vistos como amenazas similares a Al Qaeda o ISIS.
- Afectación a migrantes y comerciantes: Cualquier relación directa o indirecta con estos grupos podría llevar a sanciones penales o la denegación de visas.
- Impacto en la imagen de México: El país sería visto como un refugio de grupos terroristas, afectando la inversión y el turismo.
La retórica republicana: más allá de los cárteles
El apoyo a estas propuestas no se limita a Trump. En 2023, 21 fiscales estatales estadounidenses pidieron al gobierno de Joe Biden designar a los cárteles como FTOs. Además, algunas iniciativas han planteado medidas extremas, como clasificar al fentanilo ilícito como arma química bajo la Convención sobre Armas Químicas.
Respaldo a la fuerza militar:
Una de las propuestas más alarmantes autorizaría el uso de las fuerzas armadas de EE.UU. contra quienes trafiquen fentanilo o “desestabilicen el hemisferio”.
La respuesta de México: ¿suficiente?
El gobierno mexicano ha enfrentado esta situación con una mezcla de negación y medidas de mano dura:
- Negación del problema: La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que el fentanilo no se produce en México, a pesar de evidencia en contrario.
- Endurecimiento de penas: Recientemente, se reformó la Constitución para criminalizar el consumo de sustancias sintéticas, una medida que refuerza el estado de excepción sin abordar las redes de corrupción que sostienen al narcotráfico.
El dilema de la soberanía:
La militarización y las políticas punitivas podrían facilitar la narrativa de Trump, debilitando aún más el estado de derecho en México y la capacidad de respuesta a las demandas internacionales.
¿Qué está en juego?
La designación de los cárteles como FTOs no resolverá la crisis del fentanilo en EE.UU., pero sí podría:
- Aumentar la presión sobre México: Justificando intervenciones más directas de agentes estadounidenses.
- Exacerbar tensiones bilaterales: Especialmente en temas comerciales y migratorios.
- Afectar la vida cotidiana de millones de mexicanos: Desde restricciones para quienes cruzan la frontera hasta impactos económicos en comunidades vulnerables.
Una crisis de doble filo
La narrativa de Trump y los republicanos alimenta un discurso expansionista que podría tener graves consecuencias para México. Mientras tanto, las respuestas del gobierno mexicano parecen insuficientes para enfrentar el problema de fondo.En medio de este panorama, queda claro que, como dice el refrán, “se juntó el hambre con las ganas de comer”. Y el costo de este enfrentamiento lo pagan, como siempre, los ciudadanos de ambos lados de la frontera.
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