En una cumbre de alto nivel en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum y los empresarios más poderosos de México, incluyendo a Carlos Slim y Altagracia Gómez, acordaron acelerar el «Plan México» para fortalecer la economía nacional frente a la incertidumbre global.
En un movimiento que define el tono de la nueva relación entre el poder político y el capital, la presidenta Claudia Sheinbaum convocó a la cúpula empresarial de México a una reunión de dos horas en Palacio Nacional. El objetivo central: forjar un frente unido para «fortalecer y acelerar» el «Plan México», una estrategia económica que busca consolidar la soberanía productiva del país.
El Objetivo: «Motorizar» la Inversión
La urgencia y el propósito del encuentro fueron encapsulados por Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), quien a su llegada declaró: «El objetivo es sumar con nuestra presidenta, a seguir con el Plan México, cómo lo podemos acelerar más. Precisamente es cómo podemos motorizar más las inversiones”.
La reunión contó con la presencia de figuras determinantes para la economía mexicana, como Carlos Slim de Grupo Carso, Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Empresarial, y Daniel Servitje de Bimbo. Por parte del gobierno, asistieron el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el de Hacienda, Edgar Amador, señalando la naturaleza integral de la estrategia.
Uno de los acuerdos más concretos que surgieron fue la meta de reducir drásticamente los tiempos para la materialización de inversiones, pasando de un promedio de 2.7 años a tan solo un año, a través de la simplificación de trámites y una mayor digitalización.
Los Pilares del Plan: De la Tienda de la Esquina a la Soberanía Sanitaria
Más allá de las grandes cifras, el «Plan México» se enfoca en dos pilares estratégicos que buscan reconfigurar la estructura productiva del país.
- Integración de las MiPyMEs: Se busca que las micro, pequeñas y medianas empresas dejen de ser un sector aislado y se integren plenamente a las cadenas de suministro y exportación. La estrategia consiste en que las grandes empresas, denominadas «tractoras», trabajen directamente con proveedores locales, fortaleciendo la economía interna desde su base.
- Soberanía Farmacéutica: La pandemia de COVID-19 dejó una lección clara sobre la dependencia externa de insumos médicos. Por ello, un eje clave del plan es alcanzar la «soberanía sanitaria», incentivando la producción de medicamentos y vacunas en México. Esto no solo busca garantizar el abasto, sino también reducir costos, con estimaciones que sugieren que la producción local de biofármacos podría abaratar sus precios entre un 20% y un 80%.
- «Estamos contemplando inversiones de laboratorios fuera de México… para que en vez de que se produzcan en el extranjero, se produzcan en México», se informó durante las discusiones, destacando una inversión ya realizada de más de 2,400 millones de pesos en infraestructura y tecnología farmacéutica.
Un Mensaje de Fortaleza ante el Exterior
La reunión no ocurrió en un vacío. Se reconoció la preocupación por los recientes cambios fiscales aprobados en Estados Unidos bajo la administración Trump. Sin embargo, la postura del empresariado mexicano fue de confianza. «Somos complementarios, estamos muy integrados. Hay buena disposición de ambos lados», afirmó Cervantes, descartando un impacto negativo.
Este encuentro puede interpretarse como una señal de consolidación estratégica: ante un panorama global incierto, el gobierno y la élite empresarial de México cierran filas, apostando por el fortalecimiento del mercado interno y la producción nacional como un blindaje económico. La propia presidenta Sheinbaum lo resumió en una publicación en redes sociales: «Están optimistas por la situación económica de México y comprometidos con nuestro país».


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