La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró durante su visita a Mérida que la oposición no tiene capacidad para dañar el legado de Andrés Manuel López Obrador, pues el expresidente “no se quedó en monumentos, se quedó en el corazón de la gente”. La mandataria defendió así la continuidad de la Cuarta Transformación (4T) y presentó avances de su gobierno en materia económica y social, vinculando su gestión directamente con la figura de su antecesor.
El simbolismo de AMLO en la política mexicana
Para Sheinbaum, López Obrador representa mucho más que un expresidente. En su discurso, lo describió como un “gran ejemplo” de lo que significa transformar un país en un periodo de seis años. La mandataria subrayó que el movimiento que lo llevó al poder en 2018 fue producto de un voto popular masivo, en contraposición a lo que llamó “designación de élites políticas”.
La frase sobre que la oposición nunca podrá calumniar a AMLO encierra un mensaje político claro: el liderazgo de López Obrador no se mide únicamente en resultados de gobierno, sino en la permanencia de su imagen en la memoria colectiva de millones de ciudadanos. Este énfasis apunta a blindar la legitimidad del expresidente frente a críticas, pero también refuerza la narrativa de continuidad con el proyecto actual de Sheinbaum.
Informe en Mérida y cercanía con la ciudadanía
El discurso tuvo lugar en el marco del primer informe de gobierno que Sheinbaum decidió rendir de manera presencial en Yucatán. La presidenta remarcó que la cercanía ciudadana y la rendición de cuentas son los ejes centrales de su administración, y defendió que la 4T no es un proyecto distante ni burocrático, sino uno que busca conectar directamente con las comunidades.
En Mérida, la mandataria reiteró los avances sociales y económicos de su gobierno, resaltando la continuidad de programas sociales iniciados en el sexenio pasado. En este sentido, colocó su gestión como una extensión natural de lo que López Obrador planteó como la transformación de la vida pública de México.
Crítica al modelo neoliberal
Sheinbaum también utilizó su visita para contrastar el presente con los gobiernos anteriores. Recordó que durante 36 años de modelo neoliberal, México experimentó altos niveles de pobreza, desigualdad y conflictos internos. “Se gobernó para unos cuantos”, afirmó, señalando que ese periodo se caracterizó por favorecer intereses económicos concentrados y dejar de lado a las mayorías.
En contraposición, la presidenta destacó que con la 4T inició un cambio profundo, orientado a redistribuir los beneficios del crecimiento económico y a recuperar la confianza en las instituciones públicas. De este modo, su discurso buscó enmarcar la transformación no solo como un proyecto de políticas, sino como un parteaguas histórico que responde a reclamos acumulados durante décadas.
El reto de la oposición
La mención a la oposición no fue casual. En un contexto de polarización política, Sheinbaum posicionó a sus adversarios como incapaces de cuestionar el peso simbólico de López Obrador en la sociedad mexicana. El mensaje tiene un doble filo: por un lado, reafirma la unidad del movimiento de la 4T en torno a su líder moral; por otro, establece un terreno donde las críticas opositoras son interpretadas como intentos de calumnia más que como cuestionamientos legítimos.
Este tipo de narrativa fortalece la base social del movimiento, pero también plantea interrogantes sobre cómo se dará el diálogo democrático en un escenario político marcado por la confrontación.
AMLO como referente y Sheinbaum como continuidad
El discurso de la presidenta en Mérida deja en claro que AMLO sigue siendo una figura central en la política mexicana, incluso después de dejar la Presidencia. Para Sheinbaum, más que una figura del pasado, López Obrador es un referente vivo, cuya legitimidad se proyecta sobre el presente y el futuro de la 4T.
Al mismo tiempo, su mensaje buscó consolidar la idea de que su gobierno no es una copia exacta del anterior, sino la continuación de un proyecto de nación con identidad propia. Sin embargo, el énfasis en el legado del exmandatario muestra que la estrategia política actual depende en buena medida de mantener la conexión emocional con el electorado que acompañó a López Obrador durante seis años.
Las palabras de Claudia Sheinbaum en Mérida evidencian que la Cuarta Transformación sigue anclada al simbolismo y legitimidad de Andrés Manuel López Obrador. El reto para la presidenta será consolidar su propio liderazgo, mientras mantiene viva la narrativa de continuidad con el proyecto iniciado en 2018.
La frase “la oposición nunca podrá calumniar a AMLO” sintetiza la visión de un movimiento que considera haber trascendido los ciclos electorales y que, más allá de las críticas, busca sostenerse en la memoria colectiva y el respaldo popular.


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