¿Una reforma electoral que cambia las reglas o perpetúa el sistema?
La propuesta de reforma electoral presentada por Morena busca, según el discurso oficial, fortalecer la democracia y reducir los costos de la política. Sin embargo, detrás de esta narrativa subyacen prácticas políticas tradicionales que contradicen los principios de cambio que el partido gobernante promete encabezar.
“La verdadera revolución de conciencias no se legisla, se practica.”
En este análisis exploramos tres pilares clave de la propuesta y sus implicaciones: la reelección legislativa, el nepotismo político y el uso del dinero en los procesos electorales.
1. Reelección legislativa: el regreso del partido hegemónico
La reelección inmediata para legisladores, lejos de ser una novedad, es una práctica conocida en la historia política de México. Durante décadas, el sistema del partido hegemónico utilizó esta medida para consolidar el control desde las cúpulas.
El riesgo de centralizar el poder:
- Disciplina legislativa: Favorece la obediencia de los legisladores a las directrices del partido, debilitando la autonomía y el debate plural.
- Reelección cruzada: Cambiar de una cámara a otra no rompe los círculos de poder; los nombres conocidos (Monreal, Beltrones, Creel) son prueba de ello.
Con apabullante mayoría, Morena podría establecer prácticas internas más democráticas sin necesidad de reformas constitucionales.
2. Nepotismo: la política como herencia familiar
Aunque Morena promete acabar con el nepotismo, el panorama actual dentro del partido cuenta otra historia.
Dinastías políticas en la izquierda:
- Guerrero: La gobernadora es hija de un senador.
- Ciudad de México: La fiscal es hermana de la presidenta del partido; ambas, hijas de Bertha Luján.
- Apellidos recurrentes: Encinas, Torruco, Murat.
Aunque la continuidad familiar en cualquier profesión no es inherentemente negativa, institucionalizar medidas contra el nepotismo parece innecesario si el propio partido decidiera practicar la autocontención.
3. Dinero en la política: entre el discurso de austeridad y la realidad del “cash”
Uno de los puntos más publicitados de la reforma es la reducción de costos electorales. Sin embargo, la credibilidad de esta medida se ve socavada por el propio comportamiento del partido.
El financiamiento de Morena:
- Falta de transparencia: Las elecciones internas del partido han estado marcadas por acusaciones de opacidad.
- Gasto desmedido: En el proceso electoral de 2024, el uso del dinero fue un factor determinante.
La propuesta de austeridad parece más un intento de debilitar financieramente a la oposición que de establecer un modelo ejemplar de virtud republicana.
La verdadera reforma: predicar con el ejemplo
Con una mayoría legislativa sólida, Morena tiene el poder de transformar el sistema político desde sus propias prácticas internas. Sin embargo, las contradicciones entre lo que propone y lo que hace son evidentes:
- La reelección perpetúa la dependencia de las bases al liderazgo central.
- El nepotismo sigue siendo una constante en la política del partido.
- El manejo del dinero electoral no ha cambiado significativamente respecto a los partidos que Morena critica.
La transformación más creíble no requiere leyes, sino acciones ejemplares.
Un cambio necesario, pero pendiente
La reforma electoral podría ser una oportunidad para modernizar y fortalecer la democracia mexicana. Sin embargo, el éxito de estas medidas no radica en las leyes que se aprueben, sino en la congruencia entre el discurso y las prácticas del partido en el poder.
Morena tiene la oportunidad histórica de liderar con el ejemplo. Si realmente desea una “revolución de conciencias”, deberá demostrar que el cambio es posible desde su propio comportamiento.
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