La ineficiencia de la ONU volvió al centro del debate internacional luego de que el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, cuestionara abiertamente el papel del organismo frente a uno de los periodos más complejos de la política global reciente. Desde la Ciudad de México, y ante representantes diplomáticos de todo el mundo, el funcionario señaló que la Organización de las Naciones Unidas no ha logrado responder de manera eficaz a conflictos armados y a intervenciones militares unilaterales, como la de Estados Unidos en Venezuela.
El señalamiento no fue casual ni improvisado. Ocurrió durante la inauguración de la XXXVII Reunión de Titulares de Embajadas y Consulados 2026, un espacio clave donde se redefine la estrategia diplomática mexicana frente a los desafíos internacionales que marcarán el corto y mediano plazo.
La reaparición de De la Fuente y un mensaje con peso diplomático
Tras una licencia médica de más de un mes, Juan Ramón de la Fuente reapareció con un discurso que marcó tono y dirección. Frente a embajadores y cónsules, el canciller no solo habló de coyunturas, sino de un cambio estructural en la manera en que México debe relacionarse con el mundo.
En ese contexto, la ineficiencia de la ONU fue presentada como un síntoma de un orden internacional en transformación. De la Fuente subrayó que las reglas, los equilibrios y los mecanismos multilaterales que funcionaron durante décadas hoy muestran claros signos de desgaste.
Intervenciones militares y límites del multilateralismo
Uno de los puntos más sensibles de su intervención fue la referencia a las acciones militares en distintas regiones del mundo, particularmente la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Para México, este tipo de acciones evidencian las limitaciones de los organismos multilaterales para prevenir conflictos, mediar eficazmente o hacer cumplir el derecho internacional.
La ineficiencia de la ONU, en este escenario, no solo se refleja en su incapacidad de frenar conflictos, sino en la pérdida de confianza de los Estados miembros, que cada vez recurren más a decisiones unilaterales o alianzas fuera del marco institucional tradicional.
Una política exterior audaz y cautelosa
Lejos de quedarse en la crítica, De la Fuente planteó una hoja de ruta clara. Señaló que las nuevas multipolaridades exigen una política exterior distinta: audaz, pero cautelosa; firme en la defensa de la soberanía nacional, pero capaz de anticipar demandas internacionales cada vez más complejas.
En este punto del discurso, la ineficiencia de la ONU se convirtió en un argumento para reforzar la necesidad de que México actúe con mayor autonomía estratégica, sin abandonar el multilateralismo, pero sin depender exclusivamente de él.
México frente a un nuevo orden mundial
El canciller destacó que el mundo ya no responde a una lógica unipolar clara. Potencias emergentes, conflictos regionales y tensiones geopolíticas han redefinido el tablero internacional. En ese escenario, México debe ajustar su diplomacia para proteger sus intereses, fortalecer su voz y mantener una posición coherente con su tradición de no intervención y solución pacífica de controversias.
La crítica a la ineficiencia de la ONU también abre la puerta a una reflexión más profunda: cómo reformar los organismos internacionales para que recuperen legitimidad, capacidad de respuesta y relevancia en un mundo cada vez más fragmentado.
El papel de embajadores y cónsules en esta nueva etapa
De la Fuente fue claro al señalar que el cambio no es solo discursivo. Embajadores y cónsules deberán adaptar su trabajo cotidiano a este nuevo contexto, identificando riesgos, oportunidades y escenarios emergentes en sus países de adscripción.
La diplomacia mexicana, dijo, debe ser proactiva, estratégica y capaz de leer los cambios globales antes de que se conviertan en crisis. En ese sentido, reconocer la ineficiencia de la ONU no implica abandonar el multilateralismo, sino exigir que funcione mejor.
Una crítica que trasciende el momento
El señalamiento del canciller mexicano no es un hecho aislado, sino parte de una conversación global sobre el futuro de la gobernanza internacional. Cada vez más países cuestionan si los organismos creados tras la Segunda Guerra Mundial siguen siendo adecuados para los desafíos actuales.
Al final, la ineficiencia de la ONU no solo es una crítica institucional, sino un llamado a repensar cómo se construye la cooperación internacional en un mundo marcado por la incertidumbre, los conflictos y la reconfiguración del poder global.
