Trump y el asilo en la ONU: la alarma de las organizaciones civiles
En la 80 Asamblea General de las Naciones Unidas, Donald Trump encendió la alarma internacional al presentar un discurso en el que dejó clara su intención de restringir el derecho de asilo y debilitar el sistema global de protección internacional. Sus palabras encontraron una fuerte oposición en organizaciones civiles defensoras de migrantes, que han pedido al gobierno de México no sumarse a esta postura que podría significar un retroceso histórico en la protección de millones de personas refugiadas.
El discurso de Trump que preocupó al mundo
Durante su intervención en Nueva York, Trump delineó una agenda migratoria más restrictiva. El mandatario estadounidense busca que el derecho a pedir asilo solo pueda solicitarse en el primer país de llegada, sin importar si este garantiza seguridad o procesos justos. Además, pretende convertir el asilo en un estatus temporal sujeto a revisiones periódicas, lo que abriría la puerta a deportaciones masivas sin evaluaciones individuales.
La propuesta, según las ONGs, rompe con principios esenciales del derecho internacional, entre ellos el de no devolución, considerado la piedra angular del sistema de protección a personas refugiadas desde la Segunda Guerra Mundial.
La respuesta de las organizaciones de migrantes
Frente a este escenario, grupos como el Instituto para las Mujeres en la Migración, la International Detention Coalition y la Red Franciscana para Migrantes de las Américas, junto con otras asociaciones regionales, hicieron un llamado urgente al gobierno de México. En una carta dirigida al canciller Juan Ramón de la Fuente, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, pidieron mantener la tradición humanista de la política exterior mexicana y rechazar cualquier intento de alinearse con la postura de Washington.
Las organizaciones remarcaron que México ha sido históricamente un país de refugio, y recordaron la importancia de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados como marco inspirador para proteger a quienes huyen de la violencia, las persecuciones y los conflictos armados.
México ante la encrucijada internacional
El rol de México es clave en este debate. Con una política exterior reconocida por su defensa del asilo, el país enfrenta ahora la presión de tomar una postura firme en la ONU. Las ONGs instan a la administración de Sheinbaum a liderar un frente internacional en defensa de los derechos humanos y del régimen de protección a refugiados, en lugar de ceder ante una posible reforma regresiva impulsada desde la Casa Blanca.
En un contexto global donde las crisis humanitarias aumentan —desde Medio Oriente hasta América Latina—, las organizaciones recalcan que debilitar el asilo significaría dejar desprotegidas a millones de personas que dependen de este mecanismo para sobrevivir.
El riesgo de un retroceso histórico
Si prospera la propuesta de Trump, el sistema internacional de asilo quedaría gravemente afectado. Las personas que huyen de regímenes autoritarios, guerras civiles o violaciones masivas de derechos humanos se verían obligadas a permanecer en países que no necesariamente garantizan su seguridad. Este cambio no solo contravendría normas internacionales, sino que abriría la puerta a abusos, devoluciones arbitrarias y mayores riesgos de persecución.
México, con su tradición de hospitalidad y refugio, podría convertirse en un referente de resistencia frente a esta amenaza. Reafirmar el compromiso con los principios internacionales no solo es un deber jurídico, sino también una oportunidad para consolidar su liderazgo en la defensa de los derechos humanos en la región.
