El regreso del controvertido programa ‘Quédate en México’ se ha convertido en un tema candente en la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez, la implementación de medidas migratorias restrictivas parece una de sus prioridades. Sin embargo, el gobierno mexicano no se ha quedado de brazos cruzados. La presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo han manifestado su rechazo a lo que consideran una «medida unilateral». En este artículo, exploramos las implicaciones de esta decisión y cómo podría influir en el futuro de las políticas migratorias de ambos países.
El conflicto por el programa ‘Quédate en México’
El presidente Donald Trump ha reiterado su intención de restablecer el programa conocido oficialmente como los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP), una medida que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México mientras se resuelve su caso. Este programa fue implementado en 2019 durante su primer mandato, pero fue cancelado en 2022 por el presidente Joe Biden, quien optó por políticas migratorias más inclusivas.
Desde el Foro Económico Mundial en Davos, la presidenta Sheinbaum ha señalado que, aunque Estados Unidos tiene derecho a tomar decisiones sobre su política migratoria, México no comparte ni apoya esta medida. El canciller Juan Ramón de la Fuente también expresó que México no asume ninguna obligación respecto a la ejecución del MPP, aunque el país está dispuesto a explorar acuerdos de cooperación para mitigar los efectos de dicha medida.
¿Por qué México rechaza la medida?
México ha mantenido una postura firme en cuanto a la protección de los derechos de los migrantes. La estrategia del gobierno mexicano se basa en un enfoque humanitario, promoviendo la integración de los solicitantes de asilo en el país de manera más inclusiva. Según De la Fuente, uno de los pilares de la política migratoria mexicana es que se pueda solicitar asilo desde el sur de México, usando plataformas como la aplicación ‘CBP One’, que permite a los migrantes hacer sus solicitudes a distancia.
Este rechazo al programa ‘Quédate en México’ también refleja una visión diferente sobre la responsabilidad compartida en el manejo de los flujos migratorios. Para el gobierno mexicano, los acuerdos migratorios deben basarse en la cooperación internacional y no en medidas unilaterales que afecten únicamente a un país.
El impacto en las relaciones México-EE.UU.
El regreso del MPP puede generar tensiones en las relaciones entre ambos países, afectando no solo el aspecto migratorio, sino también otros acuerdos y áreas de colaboración. A pesar de las diferencias en sus enfoques migratorios, México y Estados Unidos siguen siendo socios estratégicos en temas de seguridad, comercio y cooperación internacional.
La postura firme del gobierno mexicano también podría influir en el proceso de negociación de futuras políticas migratorias, donde el diálogo y la búsqueda de soluciones comunes serán esenciales para manejar el desafío de la migración en América del Norte.
Alternativas a ‘Quédate en México’
Mientras México rechaza el MPP, su gobierno propone alternativas más equitativas y humanas. Una de las propuestas clave es abrir más canales digitales para solicitar asilo desde dentro de México, evitando así que los migrantes se vean forzados a permanecer en condiciones precarias en la frontera. Esta medida busca optimizar el acceso al sistema de asilo sin crear los riesgos humanitarios que provocó el programa ‘Quédate en México’.
Además, el gobierno mexicano ha enfatizado el éxito de su estrategia, que ha llevado a una disminución del 78% en los arrestos de migrantes en la frontera desde diciembre de 2023. Esta caída en las cifras refleja una gestión más eficaz y humana de los flujos migratorios, sin la necesidad de recurrir a medidas de detención masiva o desplazamiento forzoso.
La comunidad internacional y el futuro de la migración
El caso de México y EE.UU. no es único. A nivel global, las políticas migratorias están siendo cada vez más cuestionadas por su enfoque restrictivo y su impacto en los derechos humanos. La comunidad internacional, organizaciones no gubernamentales y otros actores clave han llamado a reformular las políticas migratorias para garantizar el respeto de los derechos de los migrantes y refugiados, especialmente aquellos que buscan asilo por razones de seguridad y persecución.México, con su creciente protagonismo en foros internacionales, continúa defendiendo un enfoque más justo y solidario para tratar los temas migratorios, abogando por un modelo que no se limite a la contención, sino que favorezca la integración y la protección.
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