El cierre de una planta histórica preocupa a trabajadores y autoridades locales
La empresa automotriz japonesa Nissan anunció recientemente el traslado de su producción desde la planta CIVAC en Jiutepec, Morelos, hacia sus instalaciones en Aguascalientes. La noticia provocó una fuerte inquietud entre empleados, sindicatos y autoridades del estado, especialmente por el impacto en el empleo y la historia industrial del lugar. En respuesta, la gobernadora Margarita González Saravia informó que envió una carta al director general de Nissan para expresar su desacuerdo con el cierre y solicitar una reconsideración de la decisión.
Durante una entrevista reciente en el municipio de Totolapan, la mandataria reafirmó su apoyo a los trabajadores afectados y señaló que la prioridad de su administración es proteger las fuentes de empleo en Morelos. Afirmó que ya se estableció contacto con representantes de la compañía y se están organizando mesas de diálogo a nivel federal para atender la situación.
Una decisión empresarial con implicaciones globales
El anuncio de Nissan forma parte de un plan de reestructuración internacional. El nuevo CEO global, Iván Espinosa, un ejecutivo mexicano designado en marzo de 2025, explicó que la compañía reducirá su capacidad de producción de 3.5 millones a 2.5 millones de unidades anuales. La medida busca mejorar la eficiencia operativa y garantizar que sus plantas trabajen al máximo de su capacidad instalada.
En este contexto, se contempla la consolidación de 17 plantas a solo 10 a nivel mundial. La planta de CIVAC, inaugurada en 1966 y con casi seis décadas de operación, dejará de producir modelos como la Nissan NP300, Frontier y Versa. La mudanza será gradual, pero deberá completarse antes de marzo de 2026, fecha en que concluye el actual año fiscal de la empresa.
La carta de la gobernadora: un intento de frenar el traslado
En su intervención, González Saravia destacó que la carta enviada a Nissan va dirigida directamente a Iván Espinosa, quien por su origen mexicano, podría ser más receptivo al llamado del gobierno de Morelos. En el texto, la gobernadora expresa que la planta CIVAC cuenta con mano de obra calificada, experiencia técnica y una historia que ha contribuido al éxito de Nissan tanto en México como a nivel global.
“La empresa tiene sus políticas, pero lo más importante es lo que pasará con los trabajadores”, dijo la mandataria. También mencionó que se están evaluando alternativas legales y laborales para que los empleados afectados puedan ser reubicados, indemnizados o, en el mejor de los casos, mantener sus empleos sin necesidad de migrar a otro estado.
Un legado industrial en riesgo
La planta CIVAC de Nissan fue la primera fuera de Japón, lo que la convierte en un símbolo tanto de expansión internacional como de industrialización en México. Desde su inauguración en 1966, ha producido más de 6.5 millones de vehículos y representa actualmente el 11% de la producción automotriz del país. Cerrar sus puertas no solo implica pérdidas laborales, sino también un impacto en la identidad industrial de la región.
Vecinos, exempleados y líderes sindicales también han manifestado su preocupación, y han pedido que se evalúe el impacto social del traslado. En redes sociales y medios locales, han circulado llamados a Nissan para que reconsidere su decisión.
¿Qué sigue para los trabajadores y la planta?
De acuerdo con González Saravia, se realizará una mesa de conciliación y arbitraje entre trabajadores y representantes de la empresa. Ahí se discutirán las condiciones del cierre y se buscará garantizar que los derechos laborales de los empleados sean respetados.
Aunque Nissan ya anunció la decisión de manera oficial, las autoridades estatales insisten en que aún se puede negociar, al menos para mitigar los efectos en el empleo local o incluso frenar el traslado si se presentan argumentos sólidos en términos de productividad, logística o capital humano.
El cierre de la planta Nissan CIVAC representa un desafío económico y social para el estado de Morelos. Si bien forma parte de una estrategia global de eficiencia operativa, el impacto local es significativo. La carta enviada por la gobernadora Margarita González Saravia busca detener una decisión que podría dejar sin empleo a cientos de personas y marcar el fin de una era industrial en Jiutepec. Las próximas semanas serán clave para definir si Nissan reconsidera o confirma su estrategia, y qué tanto las negociaciones logran proteger los intereses de los trabajadores morelenses.


TE PODRÍA INTERESAR