Con cinco años de retraso desde su concepción, pero con más fuerza política, Morena está cerca de lograr la prohibición total de la comercialización de vapeadores y cigarros electrónicos en México. La iniciativa, impulsada originalmente por Andrés Manuel López Obrador y secundada con vehemencia por el exsecretario de Salud Hugo López-Gatell, apunta a eliminar por completo esta industria, que genera más de 5 mil millones de pesos al año.
La reciente aprobación de la reforma en la Cámara de Diputados representa un avance significativo, pero el Senado es ahora el escenario clave. La prohibición, incluida junto a medidas contra drogas sintéticas como el fentanilo, plantea un debate más amplio sobre salud, mercado negro y derechos individuales.
El debate en el Senado: ¿prohibir o regular?
En el Senado, la votación no será un trámite sencillo. Aunque Morena y sus aliados cuentan con una mayoría sólida, algunos legisladores del Partido Verde y del Partido del Trabajo han manifestado su desacuerdo, argumentando que faltó consenso y análisis sobre experiencias internacionales.
El impacto de la prohibición podría generar efectos secundarios no deseados, como el fortalecimiento del mercado negro y una mayor injerencia del crimen organizado en la distribución de estos productos. Además, el vacío fiscal por la falta de regulación representará un desafío adicional para el gobierno.
Argumentos a favor y en contra
A favor de la prohibición:
- Protección a la salud pública: Los defensores argumentan que los vapeadores y cigarrillos electrónicos representan un riesgo significativo para la salud, especialmente entre los jóvenes.
- Coherencia con la política de prevención: Prohibir estos productos refuerza la lucha contra otras sustancias nocivas, como las drogas sintéticas.
En contra de la prohibición:
- Mercado negro: La prohibición podría aumentar el tráfico ilegal, dificultando el control de calidad y seguridad de los productos.
- Pérdidas económicas: Empresas y empleos relacionados con la producción y venta de vapeadores se verán afectados, sumado a un impacto negativo en la recaudación fiscal.
Una industria bajo presión: la estrategia de resistencia
Desde el sector privado, las empresas tabacaleras han cabildeado intensamente para evitar la prohibición. Estrategias legales, como los amparos ante la Suprema Corte, han buscado frenar la medida. El ministro Jorge Pardo Rebolledo, en un fallo reciente, declaró inconstitucionales ciertas restricciones de importación, lo que complica aún más el panorama legislativo.
El expresidente López Obrador, retirado pero siempre influyente, ve esta batalla como personal. Su postura contra los vapeadores no solo responde a preocupaciones de salud pública, sino también a conflictos con esta industria.
Prohibido prohibir: un eco de oposición
El lema «prohibido prohibir», que alguna vez resonó en el discurso de López Obrador, es ahora una bandera para los opositores a la medida. Este grupo incluye no solo a legisladores críticos, sino también a ciudadanos preocupados por el alcance de la política prohibicionista en México.
La experiencia internacional sugiere que regular y educar podría ser más efectivo que prohibir. Sin embargo, el resultado en el Senado definirá si México sigue este camino o adopta una postura más radical.
Reflexiones finales
El debate sobre vapeadores y cigarrillos electrónicos en México no solo aborda cuestiones de salud pública, sino también tensiones entre regulación, mercado y derechos individuales.
¿Qué camino tomará el Senado? El desenlace de esta votación será crucial para determinar si la política pública puede equilibrar la protección de la salud con el respeto a las libertades económicas y sociales.
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