Los últimos seis años en México han estado marcados por un preocupante retroceso en transparencia, justicia y seguridad. Bajo una narrativa cuidadosamente diseñada, la percepción pública parece mejorar, pero los hechos demuestran lo contrario: corrupción encubierta, violencia desbordada y estrategias que perpetúan la pobreza y la dependencia.
La opacidad como herramienta de poder
La eliminación del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) por parte de la administración actual ha dejado en evidencia un rechazo a la rendición de cuentas. Ahora, la información clasificada como «seguridad nacional» se convierte en un escudo para proteger decisiones cuestionables y ocultar irregularidades.
Esta opacidad no solo limita el acceso a la información, sino que refuerza la corrupción al eliminar los mecanismos de fiscalización. México se enfrenta a un gobierno que prioriza su narrativa política por encima de los derechos ciudadanos.
La violencia desbordada: una batalla perdida
La violencia en México ha alcanzado niveles inimaginables. Los feminicidios, el crimen organizado y la represión de derechos humanos se entrelazan en un panorama desolador.
Un ejemplo alarmante es el rechazo a eliminar la prisión preventiva oficiosa, una medida que organismos internacionales han señalado como violatoria de derechos humanos. En lugar de investigar con objetividad, el sistema judicial opta por presionar a los acusados para obtener confesiones rápidas, dejando la búsqueda de la verdad en un segundo plano.
Además, la denuncia ciudadana, pilar del sistema de justicia, se ve reprimida por el miedo a represalias y la desconfianza en las autoridades. Con más del 95% de delitos en impunidad, el sistema de justicia mexicano enfrenta una crisis estructural que solo beneficia a los delincuentes.
La pobreza maquillada: una estrategia electoral
Los programas sociales han sido promovidos como el gran logro de la administración actual, pero su diseño genera dependencia en lugar de verdadera libertad. La entrega de apoyos económicos no resuelve las raíces de la pobreza, sino que perpetúa un modelo de supervivencia financiada que asegura votos en las urnas.
Salir de la pobreza implica más que cheques gubernamentales. Es necesario generar oportunidades sostenibles que permitan a las personas alcanzar la autosuficiencia y una vida digna. Sin embargo, la narrativa oficial distorsiona esta realidad, presentando una imagen exitosa que no se sostiene al analizar los datos.
Municipios bajo control del crimen organizado
El caso reciente del alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, es una señal de alarma para todo el país. Al ser intimidado por el Cártel de Santa Rosa de Lima, Ramírez denunció públicamente las exigencias de entregar la Tesorería Municipal y otros órganos clave.
Este fenómeno no es aislado. Municipios en diversas regiones han caído bajo el control de grupos criminales, ya sea por intimidación o colusión. El asesinato del alcalde de Chilpancingo es un recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios locales. Mientras tanto, el gobierno federal parece ajeno a la gravedad de esta problemática.
Manipulación del inconsciente colectivo: la narrativa seductora
El éxito político de la administración actual radica en su capacidad para construir una narrativa poderosa. Mediante mensajes simplificados y repetidos, ha convencido a gran parte de la población de un progreso inexistente.
Este fenómeno, comparable al cuento del «Flautista de Hamelín», pone en peligro la democracia al consolidar un modelo de control basado en espejismos. La manipulación de la percepción colectiva puede perpetuar un gobierno autoritario y opaco.
La educación como herramienta para un cambio real
La única forma de romper con este círculo vicioso es mediante la educación. Fomentar la independencia de criterio y la capacidad de tomar decisiones informadas es crucial para construir un México más justo y democrático.
La calidad educativa debe ser una prioridad, no solo como medio para combatir la pobreza, sino también como arma contra la manipulación política. Una sociedad educada es menos susceptible a narrativas seductoras y más capaz de exigir rendición de cuentas.
El futuro de México en juego
México enfrenta un punto crítico. La combinación de opacidad, violencia y manipulación amenaza con consolidar un modelo de gobierno que prioriza la percepción sobre los hechos.
El despertar ciudadano será esencial para revertir esta tendencia. Solo mediante la exigencia de transparencia, justicia y oportunidades reales podremos construir un país que valore la libertad y el bienestar de sus habitantes.
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