Se dice con frecuencia que el mayor problema de México no es el gobierno de Morena ni su predominio electoral, sino la debilidad de los partidos opositores. En un país donde el oficialismo avanza con una maquinaria bien aceitada, los opositores carecen de ideas claras, convocatoria social y, sobre todo, una estrategia coherente para contrarrestar a la 4T.
Ahora, en un giro inesperado, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha dado a la oposición mexicana un pretexto para alinearse con la presidenta Claudia Sheinbaum bajo una bandera nacionalista.
La falta de ideas: Un lastre para la oposición
Los partidos opositores parecen atrapados en un limbo político. Ni PAN, PRI o MC han presentado un programa sólido que ofrezca una alternativa real al modelo de gobierno de Morena.
Ejemplo del fracaso opositor: La Marea Rosa
La llamada Marea Rosa, que buscaba movilizar a las bases ciudadanas contra Morena, no alcanzó ni remotamente el impacto esperado. Mientras tanto, los Servidores de la Nación, operando con recursos públicos, lograron visitar más de 50 millones de hogares, consolidando la presencia territorial del oficialismo.
Gobernadores opositores: Declaraciones sin acción
En los pocos estados gobernados por la oposición (Coahuila, Querétaro, Nuevo León, entre otros), los liderazgos parecen más interesados en subirse al carro del oficialismo que en ofrecer resistencia real.
Frases emblemáticas de la reciente reunión plenaria:
- Mauricio Kuri (Querétaro, PAN): «Tenemos la obligación de apoyar a la República.»
- Samuel García (Nuevo León, MC): «Es momento de cerrar filas y estar más unidos que nunca.»
- Esteban Villegas (Durango, PRI): «Cuente con nosotros, Presidenta, para defender la soberanía.»
Estos discursos, cargados de simbolismo nacionalista, reflejan una oposición que ha optado por el pragmatismo y la supervivencia antes que por el enfrentamiento ideológico.
Trump como catalizador del nacionalismo en México
El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha generado un cambio en la narrativa política mexicana. La amenaza de aranceles, deportaciones masivas y la designación de cárteles como organizaciones terroristas han unido a sectores opositores y oficialistas bajo un discurso patriótico.
Nacionalismo como escudo político
Sheinbaum ha aprovechado esta coyuntura para:
- Fortalecer su liderazgo nacional, convocando a gobernadores y alcaldes a reuniones históricas.
- Promover unidad nacional, atrayendo incluso a sus antiguos críticos a su agenda.
Reflexión: ¿Qué significa esta transformación?
El aparente alineamiento de la oposición con Sheinbaum no es necesariamente un reflejo de unidad sincera, sino más bien una estrategia política para no quedar fuera de la narrativa dominante. Sin embargo, esta falta de confrontación ideológica deja al país sin un contrapeso efectivo, debilitando la pluralidad política necesaria para una democracia sana.
El reto de la oposición no es solo encontrar un discurso, sino construir una fuerza que pueda competir en ideas, propuestas y presencia territorial.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR