La 4T frente al desafío: del carisma a la dura realidad de gobernar

La 4T en transición

La 4T en transición: del entusiasmo al desafío de gobernar

La Cuarta Transformación ha pasado de ser un movimiento de promesas y carisma a una administración que enfrenta los duros límites de la realidad. Con la llegada del nuevo año, la narrativa de cambio enfrenta una etapa decisiva: cumplir las expectativas de un electorado diverso y mantener la cohesión en un entorno económico y político cada vez más desafiante.

El carisma como motor inicial

El obradorismo, como otros populismos, se alimentó del resentimiento acumulado en una sociedad marcada por desigualdades. Este resentimiento fue unificado alrededor de un líder carismático, capaz de canalizar el descontento en una narrativa de esperanza.

¿Qué ofreció al votante promedio de Morena?

  1. La figura del líder: Un símbolo de cercanía y empatía con los desfavorecidos.
  2. Apoyos sociales: Transferencias directas que, aunque limitadas, generaron una percepción de atención inmediata.

Sin embargo, gobernar con carisma tiene sus límites. La etapa de movilización da paso a la administración, donde las promesas chocan con la cruda realidad de los recursos limitados y las expectativas crecientes.

Los desafíos económicos de la 4T

1. Recursos limitados y decisiones críticas

Con gran parte del presupuesto ya comprometido, las opciones para mantener y ampliar los programas sociales son escasas:

  • Reforma fiscal: Implica aumentar ingresos mediante impuestos, lo que podría generar resistencia social.
  • Endeudamiento: Una alternativa peligrosa en un entorno económico global incierto.
  • Recorte de gasto: Una medida políticamente riesgosa para un gobierno que basa su narrativa en la redistribución.

2. Inflación y frustración social

La inflación ha reducido el poder adquisitivo, erosionando el impacto de los apoyos sociales. Esto no solo afecta a los sectores más vulnerables, sino también a las clases aspiracionales, que perciben la desigualdad con mayor claridad gracias a las redes sociales.

El papel de las redes sociales:
Antes, la riqueza y el lujo eran lejanos; hoy, son visibles diariamente, amplificando el sentimiento de desigualdad y frustración.

De la redistribución al control del resentimiento

La 4T enfrenta el reto de gestionar el descontento creciente en un contexto donde redistribuir más recursos será difícil. En su lugar, el gobierno podría optar por:

  • Narrativas de cohesión: Reforzar la idea de que los sacrificios actuales son necesarios para un futuro mejor.
  • Control político: Limitar la competencia plural para evitar la fragmentación del poder y garantizar la continuidad del proyecto.

¿Un autoritarismo constitucional en ciernes?

Con una mayoría calificada en el Congreso, el obradorismo tiene herramientas para cerrar el sistema a la competencia plural. Esto podría incluir reformas que fortalezcan el control del gobierno sobre instituciones clave y limiten la influencia de voces opositoras.

Próximos pasos a observar:

  1. Cambios en el marco electoral que favorezcan al oficialismo.
  2. Narrativas polarizadoras que refuercen la idea de un enemigo común.
  3. Consolidación del poder a través de alianzas estratégicas con sectores clave.

El futuro del obradorismo

La 4T se encuentra en un punto de inflexión. La administración ha dejado atrás la etapa de promesas y enfrenta el desafío de cumplir en un entorno de recursos limitados y expectativas crecientes.

Si el gobierno logra encontrar un equilibrio entre la redistribución efectiva y la cohesión social, podría consolidarse como un proyecto duradero. Sin embargo, los riesgos de caer en prácticas autoritarias y depender exclusivamente del carisma del líder son altos.

El 2025 será un año clave para definir si el obradorismo puede reinventarse y adaptarse a las exigencias de gobernar, o si sucumbirá a las mismas limitaciones que prometió superar.

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