El reciente triunfo electoral de Donald Trump nos revela la fuerza de un fenómeno político que parece imparable: el auge del populismo en el mundo. Su victoria, aunque rodeada de polémicas y cuestionamientos éticos, reafirma un nuevo tipo de liderazgo basado en el carisma y en la capacidad de interpretar las emociones colectivas, aún por encima de las posturas políticas tradicionales. Trump representa, en este sentido, la voz de un electorado que no se sintió escuchado en gobiernos anteriores y que, impulsado por el descontento, busca a un líder que encarne sus anhelos y miedos.
De la confrontación a la estrategia de temor: La narrativa Trump
Trump ha tejido su carrera política a través de la confrontación. Desde sus ataques al sistema electoral en 2021, cuando intentó desafiar los resultados que dieron la victoria a Joe Biden, hasta sus comentarios despectivos hacia migrantes, Trump ha sabido leer el enojo de las masas. Sin embargo, sus tácticas, que incluyen tanto la manipulación de temores como la promesa de “proteger” a su país, le han ganado el apoyo de una base que ya no confía en los políticos convencionales.
Pero la historia de Trump no se limita a la narrativa, sino a una serie de escándalos, como su relación con la actriz Stormy Daniels, que cuestionaron sus valores éticos. A pesar de esto, la ciudadanía ha mostrado una predisposición a ignorar estos temas, priorizando su discurso sobre la economía y el “nacionalismo estadounidense”.
El voto latino y la aparente paradoja de su apoyo a Trump
Sorprendentemente, uno de los sectores de votantes que más ha impulsado a Trump ha sido el de la comunidad latina. Es curioso que, pese a su retórica antiinmigrante, los latinos hayan jugado un papel decisivo en su ascenso. Esto podría atribuirse al fenómeno de integración, en el cual ciertos segmentos migrantes ya asentados en Estados Unidos priorizan sus propios intereses y temen que la migración reciente afecte su estabilidad o empleos.
Populismo de derecha e izquierda: ¿Qué está en juego?
La victoria de Trump evidencia un fenómeno global: los populismos, tanto de izquierda como de derecha, capturan la atención y simpatía de grandes segmentos de la población. Un ejemplo claro se dio en México, cuando López Obrador arrasó en las elecciones de 2018 y, de nuevo, Claudia Sheinbaum obtuvo un apoyo masivo en 2024. Ambos líderes apelaron a un mensaje de cambio y de justicia social. Sin embargo, el éxito de Trump, desde la derecha, y de la 4T, desde la izquierda, nos muestra que los ideales tradicionales han quedado en segundo plano frente a la habilidad de interpretar y prometer cambios que resuenen con el pueblo.
El riesgo de la demagogia en la era del populismo
El poder de los populismos no viene solo de la capacidad de entender el sentir popular, sino también del uso de las libertades democráticas para promover agendas divisivas. En Estados Unidos, Trump explota los temores en torno a temas como la migración, el fentanilo y la economía. En México, las críticas se centran en el uso de una mayoría legislativa por parte de la 4T para concentrar el poder en pocas manos, desmantelando organismos autónomos. Este contexto plantea una gran interrogante: ¿está en riesgo la democracia ante el avance de estos nuevos liderazgos?
El futuro de la política: Carisma por encima de ideología
El perfil del nuevo político exitoso se aleja cada vez más de los ideales partidistas, y se centra en el carisma y la capacidad de movilizar masas. Como nunca antes, el éxito electoral depende más de quién sepa leer los miedos y deseos de la gente que de un compromiso auténtico con la moral o la ideología. Para los inconformes, la oportunidad de ser escuchados prevalece sobre los valores o el discurso de partido, lo que abre la puerta a una nueva era de políticos que, a falta de un proyecto genuino, despliegan una retórica polarizadora y, en ocasiones, vacía.
La lucha por el poder y la amenaza autocrática
La reciente historia política en América del Norte y en México nos deja una lección inquietante. La democracia es, a la vez, la mayor fortaleza de estos países y una herramienta vulnerable. La posibilidad de que la democracia sea usada para concentrar el poder en manos de pocos plantea el riesgo de un retorno a modelos autocráticos que ya se creían superados. Tanto en Estados Unidos como en México, las luchas actuales en torno al poder y al papel de las instituciones autónomas nos revelan que la política hoy en día está determinada por el carisma y la habilidad de aprovechar las emociones populares, aún si esto implica desafiar las bases mismas del Estado de derecho.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
