La política en la Ciudad de México está por experimentar un giro decisivo con la llegada de Héctor Díaz-Polanco a la presidencia de Morena en la capital. Dominicano de nacimiento y vinculado históricamente a la ideología bolivariana, Díaz-Polanco promete ser un líder que no solo consolidará la estructura del partido en la CDMX, sino que también impulsará una agenda política que genera tanto entusiasmo entre sus seguidores como escepticismo entre sus detractores.
Este domingo, Díaz-Polanco asumirá oficialmente el cargo en el consejo estatal de Morena, sucediendo a Sebastián Ramírez. Su ascenso marca un momento crucial para el partido que desde 2018 se ha consolidado como el actor dominante en la política mexicana.
¿Quién es Héctor Díaz-Polanco?
Díaz-Polanco no es ajeno a la controversia. Con un pasado estrechamente relacionado con movimientos de izquierda radical y una afinidad declarada hacia el modelo Castro-chavista-bolivariano, se le ha vinculado a discursos que promueven la integración de México en la revolución bolivariana.
En octubre de 2017, el ahora dirigente expresó públicamente:
«El papel que podrá hacer Morena en el gobierno de México es el de integrarse con los países de América Latina que están haciendo los cambios, como Venezuela».
Sus palabras, que en su momento generaron debates encendidos, reflejan su visión de una política regional alineada con los ideales de la izquierda latinoamericana.
El respaldo de las bases y su método de reclutamiento
Lo que distingue a Díaz-Polanco no es solo su discurso, sino su capacidad para movilizar masas. En una entrevista con Forbes en 2021, reveló su método de reclutamiento, comparándolo con el de los Testigos de Jehová. Su estrategia consistía en visitas puerta a puerta, estableciendo relaciones con las comunidades y promoviendo el periódico del partido, Regeneración.
Con una base operativa de 1.5 millones de personas, este modelo no solo fortaleció la presencia de Morena a nivel local, sino que se convirtió en un referente para la expansión nacional del partido. Esta estructura será clave para la meta ambiciosa de Morena: afiliar y adoctrinar a 10 millones de simpatizantes en un año, como lo han planteado la dirigente nacional, Luisa Alcalde, y el secretario de Organización, Andy López.
La conexión bolivariana y su influencia en Morena
Díaz-Polanco no ha ocultado su afinidad por los ideales bolivarianos. Su cercanía con figuras como la exembajadora venezolana en México, María Urbaneja, y su participación en la Escuela de Formación Política de Morena, donde la diplomática elogió la solidaridad del partido hacia la revolución bolivariana, refuerzan esta percepción.
Aunque sus seguidores ven en él a un líder que desafía al statu quo, sus detractores advierten sobre los riesgos de adoptar un modelo político asociado con la crisis económica y la falta de libertades en países como Venezuela.
Un plan de expansión para Morena en la CDMX
La llegada de Díaz-Polanco a la dirigencia de Morena en la capital coincide con un momento estratégico para el partido. Con el objetivo de consolidar su poder rumbo a las elecciones de 2024, Morena necesita fortalecer su presencia en la CDMX, cuna de su movimiento.
El enfoque estará en:
- Reforzar la base militante:
Utilizando su probado modelo de reclutamiento puerta a puerta. - Alinear estrategias con la dirigencia nacional:
Cumpliendo la meta de afiliar millones de nuevos simpatizantes. - Fortalecer la narrativa de transformación:
Vinculando sus acciones locales con los logros nacionales del gobierno.
Los retos del nuevo dirigente
A pesar de su respaldo entre las bases, Díaz-Polanco enfrenta retos importantes:
- La percepción pública de su afinidad bolivariana:
Esto podría ser un arma de doble filo, especialmente en sectores moderados y críticos del partido. - La oposición interna y externa:
Aunque cuenta con amplio apoyo en Morena, no todos los militantes están alineados con su visión política. - La coherencia entre discurso y acción:
Su liderazgo será evaluado por su capacidad para traducir su retórica en resultados tangibles en la capital.
Una etapa decisiva para Morena en la CDMX
La llegada de Héctor Díaz-Polanco a la presidencia de Morena en la Ciudad de México representa una apuesta ambiciosa y controvertida. Su capacidad para movilizar a las bases y su alineación con los ideales de la izquierda latinoamericana lo convierten en una figura clave para el futuro del partido. Sin embargo, su liderazgo será evaluado no solo por su retórica, sino por su capacidad para consolidar a Morena como un partido que gobierna con resultados.
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