El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos plantea un escenario complejo para México. Su discurso proteccionista, acompañado de amenazas de altos aranceles, deportaciones masivas y una política intervencionista contra los cárteles de la droga, coloca al gobierno de Claudia Sheinbaum en una encrucijada.
Con un historial de manejar relaciones internacionales de forma unilateral, Trump ha iniciado su mandato con una clara estrategia: imponer su voluntad sobre sus socios. Así lo demostró en su reciente encuentro con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a quien exhibió como una figura débil y manipulable. Este precedente es un claro mensaje para México.
Sheinbaum y el reto de enfrentar al “halcón” de Trump
Trump sorprendió al seleccionar a Roland «Rambo» Johnson como su embajador en México. Johnson no solo tiene un perfil militar y de inteligencia, sino que fue pieza clave en las políticas extremas de Nayib Bukele en El Salvador. Esto anticipa un enfoque duro hacia los cárteles mexicanos, con estrategias que podrían incluir mayor presión militar y exigencias de cooperación más estrictas.
¿Qué significa esto para México?
- Un rechazo tajante a políticas como “Abrazos, no balazos”.
- Amenazas de intervención directa en territorio mexicano bajo el pretexto de combatir el narcotráfico.
- Un posible aumento en las tensiones diplomáticas si México no se alinea con las demandas estadounidenses.
¿Cómo responde México?
Sheinbaum, aunque sin la presión electoral inmediata que enfrenta Trudeau, ha tomado medidas preventivas. Destacan:
- El fortalecimiento consular: Más de 50 oficinas en Estados Unidos están siendo preparadas para defender los derechos de migrantes mexicanos.
- Un equipo estratégico liderado por Juan Ramón de la Fuente: Diseñando un plan de defensa frente a posibles aranceles, deportaciones y presiones diplomáticas.
- La selección de un nuevo embajador en Washington: Julián Ventura, un experimentado negociador, suena como el principal candidato.
¿La “bukelización” de México?
El modelo aplicado por Bukele en El Salvador, que Trump parece querer replicar en México, incluye:
- Militarización extrema: Detenciones masivas y creación de prisiones de alta seguridad.
- Medidas autoritarias: Reducir las libertades civiles en nombre de la seguridad.
- Colaboración militar con Estados Unidos: En El Salvador, Johnson desempeñó un papel clave en estas políticas.
Aunque estas estrategias tienen adeptos, sus implicaciones en derechos humanos y soberanía nacional generan gran preocupación.
¿Qué puede aprender México de Canadá?
El desliz político de Justin Trudeau, quien buscó distanciarse de México en el T-MEC para ganar el favor de Trump, resultó en un grave error. México debe:
- Mantener una postura unificada con socios comerciales.
- Evitar concesiones inmediatas.
- Construir un discurso firme que priorice la soberanía nacional.
Una batalla estratégica y diplomática
El regreso de Trump no es solo un desafío político, sino una prueba para la diplomacia mexicana. Claudia Sheinbaum tiene la oportunidad de marcar un contraste con administraciones pasadas y mostrar liderazgo en un momento crítico.
México debe prepararse para enfrentar políticas duras y un entorno internacional adverso, con el reto de defender sus intereses sin comprometer su autonomía. El manejo de esta relación definirá el curso de los próximos años para ambos países.
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