El proceso de selección de los futuros jueces y magistrados del Poder Judicial de la Federación ha concluido su primera fase. Ahora, corresponde a los tres Poderes de la Unión formalizar las listas de candidatos y remitirlas al Senado de la República, que a su vez las enviará al Instituto Nacional Electoral (INE) para que organice las primeras elecciones judiciales en la historia de México.
Este hecho marca un antes y un después en la manera en que se eligen los jueces y magistrados en el país. ¿Se trata de un avance en la democratización de la justicia o de una amenaza a su independencia?
Un proceso inédito en México
Por primera vez, la ciudadanía tendrá la oportunidad de votar por quienes impartirán justicia en el país. En las listas de candidatos se encuentran perfiles provenientes del Consejo de la Judicatura Federal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), así como abogados litigantes, académicos y funcionarios de gobiernos estatales.
Sin embargo, no todos ven con buenos ojos este mecanismo de elección. La independencia judicial es clave para un Estado de derecho sólido, y el hecho de que los jueces sean elegidos mediante un proceso electoral podría politizar la justicia, dejando de lado el criterio técnico y el mérito profesional.
Las reglas del juego: el reto del INE
El INE tiene un desafío monumental: garantizar la transparencia, imparcialidad y legalidad del proceso. Para ello, ha establecido un catálogo de infracciones que los candidatos deberán respetar, con el objetivo de evitar prácticas indebidas y garantizar que las elecciones se desarrollen en un ambiente de legalidad.
Entre las preocupaciones más relevantes se encuentran:
- Seguridad de los candidatos y del proceso electoral, ya que muchas regiones del país enfrentan problemas de violencia e inseguridad.
- La participación ciudadana, pues se trata de una elección sin precedentes y existe incertidumbre sobre el nivel de interés del electorado.
- La difusión de propuestas, dado que muchos ciudadanos desconocen el funcionamiento del sistema judicial y podrían no contar con información suficiente para emitir un voto informado.
¿Qué impacto tendrá la reforma en la justicia mexicana?
Más allá del proceso electoral, la verdadera prueba de fuego será el desempeño de los jueces y magistrados que resulten electos. ¿Podrán ejercer sus funciones con imparcialidad, sin presiones políticas o intereses ajenos a la justicia?
El primer gran reto será demostrar que este modelo no genera un Poder Judicial subordinado a intereses políticos. Un juez o magistrado debe garantizar la aplicación de la ley sin sesgos, y el riesgo de una elección popular es que los criterios de selección sean más políticos que jurídicos.
Por otro lado, hay quienes argumentan que este modelo permitirá una mayor cercanía entre la justicia y la ciudadanía, haciendo que los jueces rindan cuentas a la sociedad y no solo a las élites políticas o económicas.
El veredicto final: una reforma en la mira
A medida que se acerque la jornada electoral, aumentarán los debates sobre el impacto real de esta reforma. ¿Se fortalecerá la justicia en México o se convertirá en un brazo más del poder político?
Lo cierto es que la Reforma Judicial de 2025 está en marcha y su éxito o fracaso dependerá no solo de quienes resulten electos, sino también de la capacidad del INE para organizar un proceso limpio y de la ciudadanía para tomar decisiones informadas.
La historia de la justicia en México está escribiéndose en este momento. El próximo mes de junio marcará un punto de inflexión en el destino del Poder Judicial y, con ello, en el futuro de la democracia mexicana.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
