Desde el 1 de octubre de 2024, Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México, ha desaparecido de la escena pública. Algunos dicen que está en Palenque, otros aseguran que permanece en Palacio Nacional, pero lo que parece claro es que su presencia se ha reducido a señales indirectas: documentos firmados con su característico estilo o decisiones que, aunque anunciadas por otros, llevan su sello inconfundible.
En su retiro, AMLO enfrenta un aislamiento que parece una penitencia autoimpuesta, a pesar de su triunfo político. Su sucesora, Claudia Sheinbaum, gobierna con la sombra de quien todavía dicta las líneas más importantes de su administración, demostrando que, aunque ausente físicamente, su influencia sigue siendo omnipresente.
La división de un pueblo: el legado de AMLO
Durante su gobierno, López Obrador consolidó su base política dividiendo al país en dos:
- El pueblo bueno: Los incondicionales que lo consideran un líder redentor y benefactor.
- El otro pueblo: Aquellos que cuestionan su administración, tachados de opositores o “conservadores”.
Esta polarización ha permitido a AMLO mantener el control político, incluso fuera del cargo, pero a un alto costo: un México dividido y con profundas heridas sociales.
El precio del poder absoluto
En sus últimos años de gobierno, López Obrador consiguió consolidar el control sobre los tres poderes del Estado:
- Ejecutivo: A través de su sucesora, Sheinbaum, quien enfrenta el desafío de gobernar bajo su constante supervisión.
- Legislativo: Morena, el partido oficialista, sigue dictando la agenda política del país.
- Judicial: Reformas impulsadas durante su sexenio han debilitado la independencia de este poder.
Su obsesión por el control también se refleja en su nepotismo: heredó Morena a su hijo Andy López Beltrán, asegurando la continuidad de su influencia en el futuro político del país.
Sheinbaum: la presidenta bajo la sombra del patriarca
Los primeros 100 días de Claudia Sheinbaum han demostrado que su gobierno no puede desprenderse de la influencia de López Obrador. Aunque ha intentado imprimir su propio sello, las decisiones más importantes parecen seguir dictadas desde las sombras.
Con una aprobación superior al 65%, Sheinbaum enfrenta el desafío de consolidar su liderazgo sin romper los lazos con el hombre que la llevó al poder. Su rictus forzado y la constante alusión a AMLO en sus discursos reflejan la tensión de gobernar bajo la tutela de su mentor.
La penitencia de López Obrador: un líder aislado
El aislamiento del expresidente, voluntario o no, es un reflejo de su inmensa influencia y de los riesgos que enfrenta al exponerse públicamente. Desde su retiro, vive en una especie de jaula de oro, lejos de las masas que lo aclamaban y que ahora solo pueden intuir su presencia a través de sus decisiones.
“Es un aislamiento político y personal, una ironía para un líder que siempre buscó estar cerca de su pueblo.”
Un México bajo la influencia de AMLO
A pesar de su aislamiento, López Obrador sigue siendo una figura central en la política mexicana. Su legado de polarización, control político y reformas controvertidas marcará el rumbo del país durante los próximos años.
El verdadero desafío para México no será solo superar la sombra de su liderazgo, sino reconstruir el tejido social y político que se fracturó durante su mandato.
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