México en el ojo del huracán internacional
La política exterior de México está bajo escrutinio nuevamente. La presencia del embajador mexicano en la toma de protesta de Nicolás Maduro ha generado críticas al considerar que este gesto legitima un proceso electoral señalado por represión y falta de transparencia.
El argumento oficial se basa en la Doctrina Estrada, un principio de no intervención adoptado por México en 1930. Pero la historia muestra que este enfoque ha sido utilizado de forma selectiva, cuestionando si realmente sirve para defender la democracia o para encubrir intereses políticos.
La Doctrina Estrada: Origen y usos en la historia mexicana
¿Qué es la Doctrina Estrada?
Promulgada en 1930 por el canciller Genaro Estrada, establece que México ni legitima ni desconoce gobiernos extranjeros, manteniéndose neutral en asuntos internos de otros países. Su objetivo era evitar intervenciones y garantizar la soberanía de los estados.
Excepciones notorias a la doctrina
A pesar de su premisa, la historia mexicana muestra momentos en que la Doctrina Estrada fue ignorada:
- España (1939): México rompió relaciones con el régimen de Francisco Franco tras la Guerra Civil Española.
- Chile (1973): El gobierno mexicano desconoció a Augusto Pinochet tras el golpe contra Salvador Allende.
- Argentina (1976): Tras el golpe militar, México rompió relaciones con la dictadura argentina.
Estas acciones evidencian que el principio de neutralidad ha sido utilizado como un comodín político, dependiendo de los intereses del gobierno en turno.
México, Venezuela y las dictaduras del Foro de São Paulo
La postura de México en Venezuela
La presencia del embajador mexicano en la investidura de Nicolás Maduro ha sido interpretada como un respaldo implícito a un régimen cuestionado por represión y violaciones a los derechos humanos. Mientras líderes como Gabriel Boric, Lula da Silva y Gustavo Petro exigieron transparencia en las elecciones venezolanas, México optó por guardar silencio.
Las dictaduras amigas: Nicaragua, Cuba y Venezuela
La cercanía de México con regímenes autoritarios como los de Daniel Ortega (Nicaragua), Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Nicolás Maduro (Venezuela) refuerza la percepción de un apoyo selectivo que contradice los principios democráticos.
La contradicción democrática de la 4T
El dilema de la legitimidad
México, bajo el discurso de la Cuarta Transformación, se presenta como un defensor de la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, su neutralidad ante regímenes autoritarios y la falta de respaldo a los movimientos opositores en Venezuela, Nicaragua y Cuba, contradicen este mensaje.
Una oportunidad perdida
Si México hubiera respaldado a los presidentes progresistas que cuestionaron a Maduro, podría haber fortalecido su liderazgo en América Latina y contribuido a un cambio político en Venezuela.
La radicalización en el ámbito interno: Lenia Batres y la SCJN
El talante autoritario de ciertos funcionarios también se refleja en la política interna. La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Lenia Batres, ha criticado al Comité de Evaluación del Poder Judicial por suspender procesos contrarios a los intereses de la 4T, evidenciando una postura antidemocrática.
Amenazas de destitución y descalificaciones ponen en entredicho el respeto por la autonomía institucional, un pilar esencial de cualquier democracia funcional.
Demagogia y disparates: Trump y sus promesas imposibles
Mientras tanto, en el escenario internacional, Donald Trump ha generado titulares con declaraciones sobre la anexión de Canadá, Groenlandia y el Canal de Panamá. Estas propuestas, aunque improbables, no deben ser ignoradas:
- Estrategias de negociación: Podrían ser tácticas para ganar influencia en futuras negociaciones.
- Contexto político interno: Trump busca reafirmar su imagen de liderazgo fuerte ante su base electoral.
Sin embargo, estas ideas, consideradas disparatadas, subrayan la importancia de mantener un enfoque diplomático serio en un mundo lleno de desafíos.
Tiempo de definiciones
México enfrenta un momento crítico en su política exterior e interna. La Doctrina Estrada, utilizada como excusa para evitar confrontaciones, ya no responde a los desafíos contemporáneos.
Si México quiere ser un verdadero líder democrático en la región, debe:
- Definir su postura ante regímenes autoritarios.
- Promover los derechos humanos y la democracia sin contradicciones.
- Fortalecer las instituciones internas frente a tendencias autoritarias.
El tiempo de ambigüedades ha terminado. Hablar de democracia mientras se apoya a dictadores no es sostenible.
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