En México, el papel de la oposición está en crisis. Las votaciones clave en el Congreso de la Unión han evidenciado una preocupante fragmentación entre las bancadas opositoras, marcadas por cambios de bancada, ausencias y votos a favor de Morena que contradicen los mandatos de sus electores.
Un Congreso dividido: traiciones que debilitan a la oposición
El PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano (MC) han sido protagonistas de una fragmentación que pone en jaque la confianza ciudadana. Las ausencias estratégicas y los llamados «votos de conciencia» han resultado en decisiones que benefician al oficialismo, dejando al electorado opositor frustrado y traicionado.
Uno de los episodios más críticos fue la votación que dio inicio a la reforma constitucional para la desaparición del Poder Judicial independiente. Senadores del PAN, como los Yunes, apoyaron esta medida, evidenciando un pacto implícito con el régimen para salvaguardar intereses personales, mientras otros senadores, como los de MC y PRD, se ausentaron en momentos clave.
El Plan C: la estrategia oficialista y la debilidad opositora
Desde Palacio Nacional, el llamado «Plan C» se ha materializado como un intento por consolidar el poder oficialista, debilitando instituciones clave como el Poder Judicial y los órganos electorales. Morena y sus aliados han utilizado el desorden en la oposición para obtener una mayoría que, aunque no alcanza la calificada, les permite avanzar en su agenda sin oposición real.
La fragmentación no solo facilita estos avances, sino que también envía un mensaje preocupante a los ciudadanos: la oposición no está preparada para actuar como un contrapeso efectivo.
Los costos de la confusión legislativa
Las decisiones individuales de los legisladores opositores no solo confunden a la ciudadanía, sino que también desincentivan la participación ciudadana. Este fenómeno afecta directamente la percepción pública, que exige resultados claros y una postura firme frente al régimen de la 4T.
Además, la falta de consenso interno en temas fundamentales, como la prisión preventiva oficiosa, agrava la percepción de caos. Siete senadores del PAN votaron en contra de su plataforma política, debilitando la credibilidad del partido como la fuerza opositora más grande del país.
El contexto internacional: oportunidades perdidas
En lugar de consolidar una postura sólida frente al gobierno federal, la oposición ha perdido oportunidades para criticar la política exterior de México, especialmente en su relación con el presidente electo Donald Trump. Temas cruciales como el combate a los cárteles, la migración y las relaciones comerciales con Estados Unidos han quedado relegados frente a un oficialismo que controla el discurso.
¿Qué necesita la oposición para recuperar su relevancia?
El fortalecimiento de la oposición requiere cambios urgentes:
- Unidad interna: Los partidos deben priorizar acuerdos claros que respeten sus plataformas políticas.
- Liderazgo firme: Las dirigencias deben ser capaces de alinear a sus legisladores con la visión del partido y los intereses del electorado.
- Posturas estratégicas: En lugar de confundir al electorado, deben presentar un frente claro y unificado frente a las políticas del oficialismo.
- Reconexión con la ciudadanía: La oposición debe recuperar la confianza de sus votantes mediante acciones consistentes y coherentes.
Un futuro incierto para la oposición mexicana
La fragmentación y las traiciones internas han debilitado a la oposición en México, dejando a Morena y sus aliados con un camino más fácil para consolidar su agenda. Sin un cambio drástico en estrategia y liderazgo, el papel opositor corre el riesgo de volverse irrelevante, dejando a la ciudadanía sin un verdadero contrapeso frente al oficialismo.
El tiempo apremia, y la pregunta sigue siendo: ¿cuándo llegará el cambio prometido?
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