La lucha por la conservación del maíz criollo ha cobrado fuerza en México, especialmente tras la reciente disputa comercial entre México y Estados Unidos, que culminó con una resolución desfavorable para el país sobre el uso del maíz genéticamente modificado. En respuesta a esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha dejado claro su compromiso con la protección de esta semilla ancestral, no solo por su valor agrícola, sino por su profundo significado cultural. Según Sheinbaum, conservar el maíz criollo es una obligación de todos los mexicanos y debe ser defendido por la nación en todos los frentes.
El maíz criollo y su importancia cultural y genética para México
Durante una conferencia de prensa en Palacio Nacional el 20 de diciembre de 2024, Claudia Sheinbaum destacó la diversidad genética del maíz criollo como un patrimonio invaluable para el país. Este tipo de maíz no solo es crucial para la alimentación, sino que también es el pilar sobre el cual se erige una parte importante de la identidad cultural de los mexicanos.
“La preservación del maíz criollo es un tema que no solo tiene que ver con la biodiversidad. Es también un tema cultural, profundamente relacionado con nuestras raíces y con la historia de los pueblos originarios de México”, subrayó la presidenta. Para Sheinbaum, el maíz es un símbolo de resistencia y lucha, un alimento sagrado que se encuentra en el origen mismo de la historia de México.
El maíz criollo como derecho y obligación constitucional
Claudia Sheinbaum no solo ha reafirmado su compromiso con la conservación del maíz, sino que también ha propuesto que esta causa quede formalmente plasmada en la Constitución. Esta propuesta busca garantizar la protección del maíz criollo como un derecho y una obligación para todos los mexicanos, independientemente de la situación política o comercial que se atraviese.
“El maíz es México, por eso se dice que sin maíz no hay país”, afirmó Sheinbaum, recordando la relación intrínseca entre la planta y la identidad nacional. La defensa de este maíz autóctono, según la mandataria, no solo debe ser un tema legislativo, sino una causa nacional respaldada por toda la ciudadanía.
El maíz criollo es el tesoro ancestral de México. Su diversidad genética y su importancia cultural y alimentaria lo convierten en nuestro patrimonio invaluable. Como dice el antiguo libro sagrado de los mayas el Popol Vuh: con el maíz fuimos formados, pues nuestro cuerpo y huesos… pic.twitter.com/dwEvJdmk5V
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) September 29, 2023
La disputa sobre el maíz transgénico y el impacto de la resolución del T-MEC
La reciente resolución del panel del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en la que México perdió la disputa sobre el uso del maíz genéticamente modificado en el país, ha puesto en la mira la tensión entre la defensa del maíz criollo y las presiones comerciales internacionales. El fallo fue interpretado como una derrota para México, pero la presidenta Sheinbaum fue clara al señalar que la protección del maíz criollo sigue siendo una prioridad para su gobierno, independientemente de las repercusiones comerciales.
La postura del gobierno de Sheinbaum es rotunda: proteger al maíz criollo es un compromiso con la soberanía alimentaria y un acto de resistencia ante las presiones externas. Este tipo de maíz, que ha sido cultivado en México durante miles de años, es fundamental para la seguridad alimentaria y la biodiversidad del país.
Un paso hacia el futuro: el maíz criollo y la política pública
Además de las iniciativas legislativas, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha promovido políticas públicas para garantizar el apoyo a los productores de maíz criollo, buscando que los campesinos y comunidades indígenas tengan acceso a financiamiento, tecnología y mercados que favorezcan la producción y distribución de este maíz ancestral.
Estas políticas buscan no solo proteger la semilla, sino también asegurar que las comunidades que dependen de ella puedan seguir cultivándola de manera sostenible. Sheinbaum ha señalado que este tipo de iniciativas son cruciales para fortalecer la economía rural y garantizar que las futuras generaciones de mexicanos continúen con la tradición agrícola que ha sustentado al país por siglos.
El maíz y su relación con los pueblos originarios
El maíz criollo no solo es un alimento, es también un símbolo cultural que está profundamente arraigado en la vida de los pueblos originarios de México. Estos pueblos, que han cultivado el maíz por miles de años, lo consideran un regalo de los dioses, y en sus culturas, el maíz tiene una conexión espiritual y ritual. Para ellos, la defensa del maíz es también una defensa de sus derechos, su cultura y su historia.
“Es necesario proteger el maíz, no solo como un producto agrícola, sino también como un símbolo de resistencia cultural”, concluyó Sheinbaum en su intervención, haciendo un llamado a la unidad nacional en la defensa de este vital recurso.
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