En la conferencia mañanera del 23 de diciembre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abordó uno de los temas más críticos para el sector energético del país: el pago a los proveedores de Petróleos Mexicanos (Pemex). Tras reconocer que ha habido retrasos en estos pagos, Sheinbaum garantizó que la empresa estatal liquidará sus deudas a los proveedores en tres partes: una en diciembre de 2024, otra en enero y la última en febrero de 2025.
Este anuncio, que llegó en un contexto donde la infraestructura energética y los pagos a contratistas son vitales para el funcionamiento continuo de la industria petrolera, refleja un esfuerzo por parte del gobierno federal de solucionar las fallas en la gestión de Pemex. El objetivo es asegurar que ningún proveedor se quede sin recibir su pago, una prioridad señalada por Sheinbaum para mantener la estabilidad económica y administrativa dentro de la empresa.
Un sistema financiero sólido y la intervención de Hacienda
En su intervención, Sheinbaum destacó que existen recursos suficientes para cumplir con los pagos y que el Sistema Financiero de la Secretaría de Hacienda está trabajando para garantizar la viabilidad de estos pagos escalonados. Esta afirmación tranquilizó a los proveedores y a los sectores económicos que dependen de las contrataciones con Pemex. La presidenta también resaltó el trabajo continuo en las áreas de producción, exploración, refinación, y la consolidación de la refinería de Dos Bocas, como parte del plan estratégico para la soberanía energética de México.
“Se va a pagar a todos los que les debe Pemex, a todos se les va a pagar”, dijo Sheinbaum, asegurando que el proceso de pago será transparente y justo para todas las partes involucradas. Este compromiso refleja el enfoque del gobierno de transformar Pemex en una empresa más eficiente y con una gestión financiera más sólida.
La revisión integral de Pemex y el cambio de administración
La mandataria también destacó que este proceso de pagos es solo una parte de una revisión integral que está llevando a cabo el gobierno federal sobre Pemex. Como resultado del cambio constitucional aprobado en años recientes, la empresa ya no se clasifica como una empresa productiva del Estado; en cambio, ha recuperado su estatus de empresa pública. Esta reforma tiene implicaciones significativas para la manera en que se gestionan las operaciones de Pemex y, en el futuro, permitirá modificar las leyes secundarias relacionadas con el funcionamiento tanto de Pemex como de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Sheinbaum explicó que este cambio permitirá a Pemex ser mucho más eficiente, un aspecto que, según la presidenta, se perdió durante el periodo neoliberal, especialmente después de la reforma energética de 2013. La idea es transformar a Pemex en una empresa más competitiva, capaz de mejorar su operación sin depender tanto de la privatización o de modelos de negocio que limitan su efectividad a largo plazo.
La reforma energética y su impacto en Pemex
Uno de los pilares fundamentales de la administración de Sheinbaum ha sido la recuperación de Pemex como un actor clave dentro de la política energética del país. Tras la reforma energética de 2013, Pemex sufrió un fuerte impacto en términos de control y eficiencia. Bajo el modelo neoliberal, se perdió la autonomía de la empresa, y muchas de sus operaciones fueron despojadas de la visión nacionalista que caracteriza a la industria energética en México.
El gobierno actual se ha comprometido a corregir estos errores, y parte de este esfuerzo incluye modificar las leyes secundarias que regulan tanto a Pemex como a la CFE. Estas modificaciones permitirán que ambas empresas sean más eficientes en sus operaciones y, por ende, estén mejor posicionadas para contribuir al desarrollo económico del país.
El futuro de Pemex: Un camino hacia la soberanía energética
El anuncio de Sheinbaum no solo es un intento por resolver los problemas financieros inmediatos de Pemex, sino también parte de una visión más amplia para lograr la soberanía energética de México. Con la consolidación de la refinería de Dos Bocas y el fortalecimiento de las capacidades de producción y exploración de Pemex, el gobierno busca reducir la dependencia de las importaciones de combustibles y garantizar que México tenga un control más fuerte sobre su sector energético.
A pesar de los desafíos que enfrenta, como los retrasos en los pagos a proveedores y las dificultades inherentes a la gestión de una empresa de tal magnitud, el gobierno de Sheinbaum mantiene la esperanza de que Pemex pueda recuperar su fortaleza en los próximos años, generando un impacto positivo tanto en la economía nacional como en la vida cotidiana de los mexicanos.
Conclusión: Un paso hacia la transformación de Pemex
La garantía de pago a los proveedores de Pemex, aunque necesaria y esperada, también refleja el compromiso del gobierno de Claudia Sheinbaum de cumplir con las deudas de la empresa y avanzar hacia una revisión integral de Pemex que permita transformarla en una institución más eficiente. A través de las reformas constitucionales y la soberanía energética, el gobierno busca asegurarse de que Pemex recupere su competitividad, protegiendo al mismo tiempo el patrimonio nacional.
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