Cuando Donald Trump, ahora en su segundo mandato, lanzó una serie de decretos contra México, la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum no se hizo esperar. Sin estridencias ni aspavientos, la mandataria desactivó una a una las provocaciones, reafirmando la soberanía nacional y poniendo el interés de los mexicanos por delante.
Las medidas de Trump y la reacción de México
El 19 de enero, Trump desató una nueva crisis con cinco decretos que incluían la declaración de emergencia en la frontera sur, la implementación de “Quédate en México” y la designación de los cárteles como organizaciones terroristas. Además, pretendió renombrar el Golfo de México como “Golfo de América”.
Sheinbaum, con calma y precisión, puso las cosas en perspectiva:
- Declaración de emergencia: Recordó que no es una medida nueva, sino una copia de lo implementado en 2019.
- «Quédate en México»: Destacó que esta política ya existía desde 2018, pero México no permitirá que se vulnere la dignidad de los migrantes.
- Cárteles como terroristas: Subrayó que esto no justifica injerencias extranjeras y defendió la soberanía nacional.
- Renombrar el Golfo de México: Aclaró que para México y el mundo, seguirá siendo el Golfo de México.
La fuerza de los latinos en Estados Unidos
En medio de este escenario, la directora de Latino Donor Collaborative, Ana Teresa Ramírez, puso en evidencia una realidad que Trump parece ignorar: el impacto de la comunidad latina en la economía de Estados Unidos.
Datos clave sobre los latinos en EU:
- Representan el 20% de la población y el 60% son mexicanos.
- Contribuyen con más de 2.06 billones de dólares al PIB estadounidense, siendo la quinta economía del mundo si fueran un país.
- Fundan más del 50% de los nuevos negocios en Estados Unidos.
- Generan el 78% de los nuevos empleos en los próximos seis años.
- Compran casi la mitad de las casas nuevas en el país.
Estos datos contradicen directamente las narrativas de Trump sobre los migrantes como una carga para la economía.
Soberanía y humanidad: La postura de Sheinbaum
Con serenidad, la presidenta Sheinbaum no solo reafirmó la soberanía de México, sino que también apeló al respeto mutuo y la cooperación entre naciones. A diferencia de la retórica incendiaria de Trump, Sheinbaum mostró firmeza, dejando claro que México no permitirá injerencias extranjeras, pero está abierto al diálogo respetuoso.
¿Qué sigue para México y EU?
El panorama bilateral será complejo, pero la estrategia de Sheinbaum refleja liderazgo y dignidad. Con una postura firme, México se posiciona como un actor clave en América Latina, defendiendo sus recursos, su gente y su lugar en el mundo.
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