
El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido el 1 de noviembre durante las celebraciones del Día de Muertos, no solo ha generado conmoción en Michoacán, sino que también detonó una confrontación directa en el Senado de la República entre legisladores de Morena y sus aliados, contra el PAN y el PRI, quienes acusaron al gobierno federal de omisión y de no frenar el avance de la violencia en el país.
Lo que comenzó como un pronunciamiento institucional terminó convirtiéndose en una sesión cargada de gritos, descalificaciones, acusaciones de “uso político del crimen” e incluso el uso de un megáfono por parte de la senadora del PAN, Lilly Téllez, para interrumpir el debate.
Un minuto de condena que desató la tormenta legislativa
La sesión arrancó con la lectura oficial de un pronunciamiento por parte de la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, en el que se condenó el asesinato del edil y se expresó respaldo al “Plan de Paz para Michoacán” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Pero tras la lectura, la oposición tomó la tribuna y convirtió el debate en un cuestionamiento frontal contra la estrategia federal de seguridad. Legisladores del PAN y el PRI señalaron que el gobierno dejó solo a Manzo y que su muerte evidencia el fracaso de la política de seguridad.
El tono escaló rápidamente. Desde el bloque oficialista, la respuesta fue inmediata: acusaron a la oposición de “carroñera” por intentar capitalizar políticamente el asesinato.
PAN y PRI acusan abandono, Morena responde con reclamos de hipócritas
Los coordinadores del PAN y del PRI, Ricardo Anaya y Manuel Añorve, aseguraron que el crimen fue un “asesinato de Estado”, al ocurrir sin protección suficiente, pese a las amenazas que el edil había denunciado. Añorve aseguró que “Michoacán es el espejo del fracaso de Morena”, mientras Marko Cortés recordó que en la actual administración han sido asesinados 10 alcaldes en funciones.
A su vez, Lilly Téllez dedicó su discurso a atacar directamente a Sheinbaum y a los legisladores oficialistas, llamándolos “mafiosos y narcos”. Más tarde, al interrumpir a Gerardo Fernández Noroña, utilizó un megáfono para gritar desde su escaño.
Morena respondió por voz de la senadora Reyna Celeste Ascencio, quien afirmó que Manzo sí contaba con protección de la Guardia Nacional, y tildó de “hipócritas” a los opositores: “Nunca recorrieron Uruapan con él, nunca lo acompañaron en su lucha”, dijo entre gritos de legisladoras panistas.
Fernández Noroña entra al debate y acusa “politiquería”
Tras recibir tiempo cedido por el PT, Gerardo Fernández Noroña tomó la palabra y lanzó una acusación directa: “Ustedes se montan en el asesinato de Carlos Manzo para hacer politiquería. Carroñeros, carroñeros”.
En respuesta, Téllez activó el megáfono y la presidenta del Senado tuvo que llamarle la atención varias veces. Noroña recordó asesinatos políticos del pasado, como el de Luis Donaldo Colosio o el de funcionarios durante el sexenio de Calderón, para argumentar que ningún gobierno ha logrado inmunidad total ante la violencia.
La tensión alcanzó su punto más alto cuando Téllez gritó: “A Manzo lo mató el Estado” y acusó a Noroña de tener “las manos manchadas”. Durante varios minutos, el pleno quedó prácticamente detenido entre gritos que la presidencia intentaba contener sin éxito.
La esposa de Manzo, presente y con postura distinta
Uno de los momentos que marcó el contraste fue cuando los morenistas citaron la postura de la viuda del alcalde, Grecia Quiroz, quien pidió calma y rechazó la violencia política, mensaje opuesto al tono de la oposición.
“A diferencia de ustedes, ella pidió serenidad”, afirmó el senador Emmanuel Reyes, último orador del bloque oficialista.
Mientras tanto, del lado opositor, el reclamo se mantuvo: renuncia del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, revisión de la estrategia de seguridad y exigencia directa a la presidenta Sheinbaum.
Una sesión que reflejó el clima político rumbo al 2026
El intercambio dejó ver algo más profundo que una reacción ante un crimen: el asesinato de Manzo desató uno de los primeros choques legislativos de alto nivel en la nueva administración federal y mostró que el tema de seguridad pública será el eje más conflictivo del próximo ciclo político.
Entre acusaciones cruzadas, llamados al orden y un Congreso visiblemente dividido, la sesión terminó sin acuerdos, pero con un mensaje claro: la violencia en Michoacán, y en el país, será una disputa política permanente.