
América Latina y el Caribe se encuentran en un punto crítico: la región enfrenta altos niveles de vulnerabilidad ambiental y social, lo que genera grandes necesidades de inversión en desarrollo sostenible, de acuerdo con un nuevo análisis emitido por Moody’s.
A pesar de la desaceleración en la emisión de bonos sostenibles durante los primeros meses de 2025, la calificadora asegura que el interés por financiar proyectos verdes, sociales y climáticos seguirá creciendo, impulsado por la urgencia de enfrentar el cambio climático, la desigualdad social y la transición energética.
Una región expuesta a riesgos ambientales y sociales
Moody’s afirma que América Latina y el Caribe están entre las zonas del mundo con mayor exposición a riesgos climáticos, incluyendo sequías, huracanes, degradación de suelos, deforestación y creciente escasez de agua. A ello se suman brechas profundas en acceso a servicios básicos como salud, saneamiento, energía y educación.
Esta combinación de factores presiona a gobiernos y empresas a financiar soluciones con un doble objetivo: proteger la economía de los impactos climáticos y reducir desigualdades estructurales, algo que solo puede lograrse mediante inversión sostenida en infraestructura verde, energías limpias y desarrollo social.
Moody’s resume el reto con una frase clave: “El nivel relativamente alto de exposición a riesgos ambientales y sociales apoyará el crecimiento de la emisión regional de deuda sostenible”.
Financiamiento sostenible: una tendencia que se acelera
A pesar de que los volúmenes de bonos sostenibles se redujeron en los primeros nueve meses de 2025, la calificadora anticipa un repunte. La razón: la necesidad de resiliencia climática y acceso a servicios básicos obligará a gobiernos y empresas a recurrir nuevamente a instrumentos sostenibles de deuda.
La región ya ha sido pionera en innovación. Chile y Uruguay lanzaron los primeros bonos soberanos vinculados a sostenibilidad (SLB), instrumentos donde las metas ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) condicionan el costo de la deuda. Este tipo de financiamiento —que integra compromisos verificables sobre emisiones, igualdad o preservación ambiental— se expandirá a más países y sectores.
Moody’s proyecta que tanto emisores públicos como privados adoptarán con rapidez formatos como:
- Bonos verdes (Green Bonds)
- Bonos sociales (Social Bonds)
- Bonos sostenibles (Sustainability Bonds)
- Bonos vinculados a indicadores (SLB o KPI-linked)
- Financiamiento mixto con banca multilateral y fondos verdes
Brasil: el próximo epicentro del financiamiento sostenible
El informe subraya que Brasil se perfila como líder regional en los próximos años, especialmente porque será sede de la COP30 en 2025, la mayor cumbre climática del mundo.
El país posee una combinación estratégica que lo posiciona como acelerador de proyectos verdes:
- Una matriz energética con amplia participación de renovables
- Un gran sector agroindustrial que impulsa biocombustibles, agricultura sostenible y uso responsable de la tierra
- Planes públicos de inversión en infraestructura climática
- Potencial para tecnologías como hidrógeno verde y captura de carbono
Moody’s asegura que estos factores atraerán mayor financiamiento internacional, donde los bonos sostenibles y préstamos vinculados a clima jugarán un papel central.
Gobiernos y banca pública, motores clave del financiamiento verde
El análisis destaca que 14 gobiernos latinoamericanos han emitido bonos sostenibles, lo que convierte a la región en un referente global en deuda soberana con criterios ESG.
Además, los países están avanzando en la creación de taxonomías verdes, marcos regulatorios que definen qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles, lo que permitirá atraer inversionistas con mayor transparencia y menor riesgo.
Un segundo actor estratégico serán los bancos públicos de desarrollo (BPD), encargados no solo de emitir bonos propios, sino también de proveer asistencia técnica a estados y empresas que quieran financiar proyectos sostenibles pero no tengan capacidades internas para cumplir estándares internacionales.
El desafío: convertir necesidad en oportunidad económica
Aunque la región enfrenta altos niveles de vulnerabilidad climática, también posee una ventaja: cuenta con recursos naturales, territorios biodiversos y sectores productivos que pueden liderar la transición hacia un modelo económico bajo en carbono.
Lo que definirá el futuro no será la escala de riesgos, sino la capacidad de vincularlos con un financiamiento estructural, innovador y sostenible.
Para Moody’s, el mensaje es claro: si América Latina acelera la inversión en desarrollo sostenible, podrá transformar su vulnerabilidad en liderazgo. Si no, el costo económico, social y ambiental será mucho mayor en la próxima década.