El presidente chino, Xi Jinping, ha dado una orden directa para regular la feroz guerra de precios que asola la industria automotriz del país, una medida que pone fin a la era de los descuentos masivos y que podría tener un impacto directo en el bolsillo de los consumidores.
En una reunión de alto nivel de la Comisión Central de Asuntos Financieros y Económicos, el presidente Xi Jinping ha pedido esfuerzos para «regular la competencia desordenada de precios bajos», una directiva que apunta directamente a la brutal guerra de precios que ha sacudido al mayor mercado automovilístico del mundo.
Esta intervención del máximo líder chino llega después de meses de una competencia feroz, iniciada por el gigante de los vehículos eléctricos (VE) BYD. Desde principios de año, BYD ha lanzado varias campañas de descuentos agresivos, recortando los precios de sus modelos más populares hasta en un 34% y llevando su vehículo más barato, el Seagull, a un precio de solo 55,800 yuanes (unos 7,800 dólares).
La estrategia de BYD obligó a sus competidores, tanto nacionales como Geely y Chery, como a las marcas extranjeras, a seguir su ejemplo, desatando lo que la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM) calificó como un «pánico de guerra de precios».
Una competencia «dañina y desordenada»
Aunque los descuentos beneficiaron a los consumidores a corto plazo, la guerra de precios estaba causando estragos en la industria. Los márgenes de beneficio de todo el sector cayeron del 4.3% en 2024 al 3.9% en el primer trimestre de 2025. Los proveedores de componentes se vieron obligados a aceptar recortes de precios de entre el 20% y el 30%, y surgieron temores sobre una posible degradación de la calidad de los vehículos para mantener los costos bajos.
La situación se volvió tan crítica que el presidente de Great Wall Motors, Wei Jianjun, la comparó con una crisis inminente, advirtiendo que ya existía un «Evergrande del sector automotriz», en referencia al colapsado gigante inmobiliario.
«Las empresas líderes no deben monopolizar el mercado. Salvo los descuentos legales, las empresas no deben vender productos por debajo del costo ni participar en publicidad engañosa», advirtió la CAAM en un comunicado.
El Fin de la Fiesta: Intervención Gubernamental
La directiva de Xi Jinping busca poner orden. Las medidas exigidas incluyen una regulación más estricta de los precios, la promoción de la «salida ordenada de la capacidad de producción obsoleta» y una mayor estandarización de las licitaciones públicas para evitar que se fomente la competencia desleal.
Esta intervención no es solo una medida para estabilizar el mercado. Representa un giro estratégico del Partido Comunista Chino. Pekín está pasando de un modelo de «crecimiento a toda costa», que inundaba el mercado con productos baratos, a un modelo de «calidad y control». El objetivo es consolidar el poder en un puñado de «campeones nacionales» —la propia CAAM predice que el mercado se reducirá a 5-7 marcas dominantes —, eliminar a los competidores más débiles y preparar a su industria para una rivalidad a largo plazo con Occidente, donde la rentabilidad sostenible y la innovación tecnológica son más importantes que la simple cuota de mercado.
Para los consumidores en China y en el mundo, esto probablemente signifique el fin de las ofertas extremas en vehículos eléctricos chinos. Para las marcas extranjeras que operan en China, como Toyota, que se vieron forzadas a recortar precios drásticamente para competir, la medida podría suponer un alivio. El mensaje de Pekín es claro: la guerra de precios ha terminado, y ahora la competencia se centrará en el valor y la tecnología.
