En medio de crecientes tensiones entre Caracas y Washington, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, habría ofrecido a Estados Unidos encabezar un gobierno de transición sin Nicolás Maduro, según un reportaje exclusivo del Miami Herald.
La propuesta, descrita como un intento de “preservar la estabilidad sin desmontar el sistema chavista”, habría sido presentada con el visto bueno del propio Maduro y la mediación de Qatar, nación que mantiene estrechos lazos financieros con la cúpula venezolana.
Fuentes citadas por el diario estadounidense aseguran que las negociaciones, iniciadas a inicios de año, buscaron convencer a funcionarios del gobierno de Donald Trump de que un “Madurismo sin Maduro” era la única vía viable para una transición pacífica en Venezuela.
Las propuestas secretas: dos escenarios de transición
De acuerdo con el Miami Herald, Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, presentaron dos opciones concretas a Washington.
La primera, enviada en abril al diplomático estadounidense Richard Grenell, contemplaba la renuncia de Maduro a cambio de su permanencia en el país, bajo garantías de seguridad, mientras Delcy Rodríguez asumiría la Presidencia de manera interina.
La segunda propuesta, presentada en septiembre, fue aún más audaz: un gobierno de transición compartido entre Delcy Rodríguez y el general retirado Miguel Rodríguez Torres, mientras Maduro buscaría el exilio en Qatar o Turquía.
Según el reportaje, Qatar actuó como mediador, aprovechando su relación con Caracas y la influencia que mantiene con la familia Rodríguez. El país del Golfo ha sido uno de los principales aliados financieros del régimen venezolano y un refugio seguro para parte de sus activos internacionales.
Washington analiza, pero no confía
Aunque la Casa Blanca no emitió comentarios oficiales sobre las negociaciones, fuentes cercanas confirmaron al Herald que EE. UU. desestimó las propuestas al considerarlas “insuficientes” y “estructuralmente manipuladas”.
El principal obstáculo, según diplomáticos consultados, fue la percepción de que el plan no desmontaba el aparato político chavista, sino que lo reciclaba con nuevos nombres.
“Era una fórmula para mantener el poder sin Maduro, pero con el mismo sistema”, señaló un exfuncionario estadounidense.
La revelación coincidió con otro hecho clave: Donald Trump autorizó a la CIA operaciones encubiertas en Venezuela, un día antes de que trascendiera la oferta.
El expresidente republicano justificó dichas acciones bajo el argumento de combatir el “narcotráfico” proveniente de embarcaciones venezolanas, aunque se negó a confirmar si la CIA tenía autorización para “eliminar” a Maduro.
Caracas responde: acusa maniobras de “cambio de régimen”
El gobierno venezolano reaccionó con dureza. En un comunicado oficial, Caracas expresó su “extrema alarma” ante el uso de la CIA como herramienta de desestabilización, acusando a Washington de promover un “plan de cambio de régimen”.
El Ministerio de Comunicación venezolano aseguró que las publicaciones del Miami Herald forman parte de “una campaña de manipulación mediática para justificar acciones encubiertas contra Venezuela”.
Sin embargo, expertos en política latinoamericana sostienen que la filtración podría provenir del propio entorno chavista, como una forma de medir reacciones internas y externas ante un eventual post-Maduro.
¿Un “Madurismo sin Maduro”? El dilema del chavismo
Analistas coinciden en que la figura de Nicolás Maduro se ha convertido en un peso político y diplomático incluso dentro del chavismo.
Delcy Rodríguez, considerada una de las funcionarias más hábiles del régimen, podría haber buscado reconfigurar el poder sin romper con la estructura dominante: mantener la lealtad militar, garantizar la continuidad económica con aliados como Qatar y China, y abrir espacio para una negociación controlada con Estados Unidos.
El concepto de un “Madurismo sin Maduro” implica una continuidad del sistema, pero sin el liderazgo personalista del mandatario.
Según observadores, esta estrategia podría permitir al chavismo sobrevivir sin sacrificar su poder institucional, aunque difícilmente lograría legitimidad internacional.
Escenarios futuros: transición, continuidad o fractura interna
Los movimientos revelados por el Miami Herald confirman que dentro del chavismo existe un debate sobre la sucesión.
Mientras algunos sectores apuestan por una transición negociada que preserve los intereses del régimen, otros temen que cualquier concesión a EE. UU. acelere su colapso.
Si la propuesta de Delcy Rodríguez fue efectivamente rechazada, como señalan las fuentes, el mensaje es claro: Maduro no tiene salida fácil, y el chavismo enfrenta la necesidad de reinventarse o arriesgarlo todo.
En todo caso, el episodio deja al descubierto que la lucha por el poder en Venezuela no sólo se libra en las calles o los cuarteles, sino también en los despachos diplomáticos y en las sombras de la geopolítica internacional.
Señales de cambio bajo la superficie
Más allá de las desmentidas oficiales, el hecho de que la vicepresidenta de Venezuela haya explorado fórmulas de transición refleja que incluso el núcleo del poder percibe el desgaste del sistema.
El futuro político de Venezuela podría depender no tanto de una ruptura abierta, sino de una transición silenciosa, cuidadosamente calculada, que permita al chavismo perpetuarse bajo nuevos rostros.


TE PODRÍA INTERESAR