La guerra en Oriente Medio provoca una crisis en la Unión Europea. España pide suspender el acuerdo con Israel, pero Alemania e Italia lo vetan. Descubre la fractura que paraliza a Europa.
La escalada bélica en Oriente Medio ha desatado una tormenta diplomática en Bruselas. España lidera una ofensiva para sancionar a Israel, pero choca frontalmente con la negativa de Alemania e Italia, exponiendo una profunda fractura que paraliza a la Unión Europea.
Mientras las bombas caen en Oriente Medio, una batalla política de alto voltaje se libra en los pasillos del poder en Bruselas. La Unión Europea se encuentra profundamente dividida y políticamente paralizada sobre cómo responder a la guerra, con España y un bloque de países afines enfrentados a la férrea oposición de potencias como Alemania e Italia.
La crisis ha arruinado los esfuerzos diplomáticos europeos y ha dejado al descubierto que, en momentos de máxima tensión geopolítica, la UE lucha por hablar con una sola voz.
La Ofensiva Diplomática de España
Al llegar a la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE este lunes, el ministro español, José Manuel Albares, declaró que «el tiempo de las palabras ha terminado». Con una postura de máxima dureza, España ha puesto sobre la mesa tres demandas concretas:
* La suspensión «inmediata» del Acuerdo de Asociación UE-Israel, el marco que regula sus relaciones comerciales y políticas.
* Un embargo total a la venta de armas de la UE a Israel.
* Sanciones individuales contra aquellos que busquen frustrar la solución de dos estados.
La principal justificación de España se basa en un informe reciente del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), el cuerpo diplomático de la UE. Dicho documento, solicitado por España e Irlanda hace meses, concluye que existen «indicaciones» de que Israel estaría incumpliendo sus obligaciones en materia de derechos humanos estipuladas en el Artículo 2 del acuerdo.
El Muro Alemán-Italiano
La propuesta española, sin embargo, se ha topado con un muro infranqueable. La suspensión del acuerdo requiere la unanimidad de los 27 estados miembros, una posibilidad que ha quedado descartada por la oposición frontal de Alemania e Italia.
El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, fue tajante al afirmar la necesidad de mantener «buenas relaciones con Israel» y pidió no seguir discutiendo el tema en formatos formales. Por su parte, su homólogo italiano, Antonio Tajani, se distanció explícitamente de la postura española, subrayando que mantener las relaciones abiertas con Israel ha sido clave para evacuar a civiles de Gaza.
«Nuestra posición es diferente a la de España.» – Antonio Tajani, Ministro de Asuntos Exteriores de Italia.
Una Fractura con Raíces Históricas
Esta división no es nueva, pero la guerra la ha exacerbado hasta un punto crítico. Históricamente, países como Alemania, Austria, la República Checa y Hungría han ofrecido un respaldo casi incondicional a Israel, bloqueando cualquier medida de presión significativa. En el otro lado, naciones como Irlanda, Bélgica y Luxemburgo se han alineado con España en una postura más crítica.
La parálisis actual revela que la UE no puede actuar como un actor geopolítico unificado en esta crisis. Sus miembros más influyentes operan desde marcos morales y políticos profundamente arraigados en sus propias historias nacionales. Para Alemania, la seguridad de Israel es un pilar no negociable de su política exterior de posguerra. Para España, defender el derecho internacional y posicionarse como un interlocutor con el mundo árabe es una prioridad estratégica.
En este contexto, el debate sobre el Acuerdo de Asociación ha dejado de ser una herramienta diplomática para convertirse en un campo de batalla político. Es el escenario donde los estados miembros proyectan sus visiones del mundo, dejando a la UE como un gigante geopolítico con los pies de barro, incapaz de influir de manera decisiva en la peor crisis de seguridad en su vecindad en décadas.
