El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ha dejado huellas profundas en la sociedad ucraniana, y uno de los aspectos más dolorosos de esta guerra ha sido el secuestro de miles de niños ucranianos por parte de las fuerzas rusas. En un reciente encuentro, Ucrania solicitó la colaboración de América Latina para poder recuperar a los pequeños que han sido desplazados, forzados a cambiar su identidad y, en muchos casos, reclutados por el ejército ruso. La solicitud de Ucrania resuena fuertemente, dado el contexto histórico de la región latinoamericana y su experiencia con la recuperación de víctimas de conflictos internos.
El llamado de Ucrania: “Necesitamos su experiencia”
En una conferencia interparlamentaria titulada «Ucrania-América Latina y el Caribe: Cooperación para el futuro«, Daria Zarivna, responsable de la iniciativa “Bring Kids Back UA”, expresó la necesidad urgente de apoyo latinoamericano. Durante su intervención, Zarivna explicó que, hasta la fecha, solo un pequeño número de los niños secuestrados, alrededor de 1,000, han sido devueltos. Sin embargo, casi 19,000 niños siguen bajo el control de Rusia, donde están sujetos a graves abusos, como el cambio forzado de su identidad, la imposición del idioma ruso y la constante amenaza de ser utilizados como instrumentos de guerra.
Zarivna apeló al profundo sentido de justicia que caracteriza a muchos países de América Latina, recordando las luchas internas que vivieron diversas naciones latinoamericanas durante los años de dictaduras y la forma en que, a través de sus propios procesos judiciales y de reparación, lograron sanar las heridas de su sociedad. “Ustedes también tuvieron esta experiencia y consiguieron convertirla en un sistema para hacer justicia y curar estas heridas de la sociedad. Realmente necesitamos sus conocimientos y su experiencia”, subrayó Zarivna, pidiendo una colaboración activa para ayudar a devolver a los niños a sus hogares.
Un problema de todos: los niños de Ucrania y la solidaridad internacional
El secuestro de menores durante un conflicto armado es uno de los crímenes de guerra más atroces y constituye una violación grave de los derechos humanos. La comunidad internacional, y en particular América Latina, ha tenido una larga tradición de apoyar a los pueblos que sufren agresiones. Desde la lucha por los derechos humanos hasta la condena de dictaduras y violaciones, la región ha jugado un papel clave en la defensa de la justicia global.
Al respecto, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, también expresó su agradecimiento a América Latina por el respaldo mostrado en la lucha contra la invasión rusa, destacando la participación de países como Argentina, Chile y Ecuador en la I Cumbre de la Paz celebrada en Suiza en junio. Zelensky también aprovechó la ocasión para invitar a los países latinoamericanos a continuar la lucha por una paz justa, destacando que la seguridad y la estabilidad de las fronteras en el mundo, incluida América Latina, dependen de una paz sostenible y respetuosa con los derechos de los pueblos.
El papel de América Latina: apoyo y cooperación
La región de América Latina, que ha sido testigo de numerosas luchas por la autodeterminación y la justicia social, tiene una oportunidad única de contribuir a la causa de Ucrania. Varios países de la región, como Colombia y Brasil, han manifestado su apoyo a la causa ucraniana, pero también han criticado la postura de algunos gobiernos de la región que no han condenado de manera firme la invasión rusa.
Desde el Congreso colombiano, representantes como Felipe Jiménez han alzado la voz contra la desinformación que ha rodeado el conflicto, destacando la importancia de reconocer el sufrimiento de los niños, tanto en Ucrania como en otras partes del mundo. En este contexto, el compromiso de los países latinoamericanos podría ser crucial no solo para la recuperación de los menores, sino también para contribuir a la estabilidad geopolítica de Europa y el resto del mundo.
Desafíos y esperanza: el camino hacia la recuperación
El proceso de recuperación de los niños ucranianos no será fácil. Involucra no solo la logística de su retorno a Ucrania, sino también un enfoque en su bienestar emocional, psicológico y social. La ayuda de América Latina podría ser vital en la creación de mecanismos de justicia restaurativa, basados en la experiencia de la región con procesos de paz y reconciliación.
A medida que los gobiernos latinoamericanos profundicen su cooperación con Ucrania, el impacto de la solidaridad de la región puede marcar la diferencia en la vida de miles de niños que aún permanecen bajo el control de Rusia. De la mano de la experiencia latinoamericana, Ucrania podría encontrar el camino hacia una resolución que no solo les devuelva la paz, sino también los derechos fundamentales de sus ciudadanos más vulnerables.
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