En la conferencia Lennart Meri celebrada en Tallin, el defensor del Pueblo de Ucrania, Dmitró Lubinets, alzó la voz ante la comunidad internacional con una cifra que hiela la sangre: 167.000 crímenes de guerra cometidos por Rusia desde que comenzó la invasión a gran escala en febrero de 2022. Con tono grave y gestos de cansancio, relató que estas estadísticas no son solo números, sino historias de sufrimiento, pérdidas y dolor.
El horror tiene rostro: bebés entre las víctimas
Lubinets recordó un caso que dejó sin aliento a la sala: un bebé de dos días de nacido, asesinado durante un bombardeo a una unidad de maternidad en Zaporizhzhia. “No se trata sólo de crímenes. Se trata de un desafío a todo lo que solíamos llamar Derecho”, sentenció.
Pero el horror no termina ahí. Según el funcionario ucraniano, Rusia ha implementado un programa sistemático de secuestro de niños ucranianos, a quienes les cambian el nombre, les quitan su identidad y los entrenan para la guerra. Esos niños, dijo, podrían terminar disparando contra su propio país sin saberlo.
Crímenes sin consecuencias: el fracaso del derecho internacional
“La ley internacional existe, pero no funciona”, enfatizó Lubinets. La impunidad de Moscú ha puesto en evidencia la fragilidad de los mecanismos internacionales de justicia. Mientras los países democráticos expresan «preocupación» o imponen sanciones simbólicas, Rusia responde con misiles, drones y más destrucción.
El defensor llamó a dejar de lado la diplomacia pasiva y tomar acciones reales. “No podemos responder a la violencia con declaraciones”, concluyó.
Zelensky busca apoyo en Roma
Mientras en el este de Europa los misiles siguen cayendo, Volodimir Zelensky viajó a Roma para reunirse con JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, y con el nuevo papa León XIV. La visita tuvo un doble propósito: insistir en la presión contra Rusia y buscar un camino hacia una paz negociada sin rendición.
La Casa Blanca confirmó que en dicha reunión se discutió la próxima llamada entre Donald Trump y Vladimir Putin, prevista para el lunes. El mundo observa con incertidumbre. ¿Será un paso hacia la paz o un capítulo más de impunidad?
El enviado de Trump, Steve Witkoff, aseguró en televisión que “si él no puede detener esta guerra, nadie podrá”. Pero en Ucrania, las palabras ya no bastan. Los ucranianos necesitan hechos.
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