La catedral de Kiev estaba sumida en un silencio profundo. Entre flores blancas y cámaras encendidas, el féretro negro de Victoria Roshchyna reposaba como testigo de un crimen que ha estremecido a Ucrania y al mundo. Tenía apenas 27 años, pero ya era reconocida por su valentía para cubrir historias desde los territorios más peligrosos de la guerra.
Victoria desapareció en agosto de 2023 mientras realizaba un reportaje en Zaporiyia, zona ocupada por Rusia. Su familia no volvió a saber de ella hasta un año después, cuando logró hacer una breve llamada desde una prisión rusa. Ese fue su último contacto.
Meses de cautiverio y resistencia
En octubre de 2024, sus padres recibieron una carta del Ministerio de Defensa ruso notificando su muerte el 19 de septiembre. Ningún detalle, ninguna explicación. Solo un silencio oficial que ocultaba meses de torturas sistemáticas, golpes y privación de atención médica.
Investigaciones de Reporteros Sin Fronteras y Forbidden Stories confirmaron lo que muchos temían: Victoria murió durante un traslado desde el centro de detención Nº2 de Taganrog, descrito por Human Rights Watch como “un infierno en la tierra”. Sus restos, repatriados en mayo, mostraban signos de violencia extrema y extracción de órganos.
Un funeral convertido en acto de resistencia
En el funeral, la voz del sacerdote resonó con fuerza: “Lo más importante en el periodismo es contar la verdad, y ellos no aman la verdad”. Su padre, Volodimir, no apartó la mirada del ataúd cerrado, mientras su hermana le sostenía la mano con firmeza.
Colegas y amigos recordaron su determinación. “Nunca elegía temas fáciles. Decía: ‘soy periodista, nadie puede prohibirme contar lo que veo’”, relató Angelina Kariakina, jefa de redacción de Hromadske.
Un símbolo para la libertad de prensa
La muerte de Victoria ha provocado condenas de la Unión Europea, organizaciones de derechos humanos y medios internacionales. Para Taras Ilkiv, de Radio Liberty, su trabajo era “histórico, porque nadie más se atrevía a hacerlo”.
Ella creía firmemente que los habitantes de Mariúpol, Berdiansk y Jersón, incluso bajo ocupación, seguían siendo ciudadanos ucranianos. Esa convicción la llevó a los lugares más peligrosos, donde la verdad es castigada con la muerte.
El costo de informar en zonas de conflicto
El caso de Victoria se suma a una lista creciente de periodistas asesinados o encarcelados en el contexto de la guerra en Ucrania. Según RSF, informar desde territorios controlados por Moscú implica un riesgo extremo: detenciones arbitrarias, censura, torturas y desapariciones forzadas.
La Fiscalía General de Ucrania ha abierto una investigación contra el director del centro de detención donde estuvo recluida, aunque este se encuentra fuera del país. Podría enfrentar hasta 12 años de prisión.
Más allá de la tragedia
Victoria Roshchyna no solo deja un vacío en el periodismo ucraniano, sino también un legado de coraje. Su historia ya es un llamado global a proteger a los periodistas, garantizar la libertad de prensa y denunciar las violaciones de derechos humanos.
En Kiev, mientras el último eco del funeral se apaga, la lucha por la verdad continúa. Y el nombre de Victoria resuena como una bandera que ninguna prisión pudo callar.


TE PODRÍA INTERESAR