Trump y Medio Oriente: Retos y tensiones en su política exterior 2024

Con un gabinete dividido y tensiones crecientes, la estrategia de Trump en Irán, Gaza e Israel pone a prueba su visión de “America First”.

En su regreso al poder, Donald Trump plantea una política exterior bajo su lema distintivo: “America First”. Pero su historial y los retos actuales en Medio Oriente muestran un panorama lleno de tensiones, donde las decisiones impulsivas, los objetivos contradictorios y las dinámicas regionales complejas podrían definir los próximos años.

En este análisis, desglosamos los principales desafíos que enfrentará Trump en temas clave como Gaza, Irán y su relación con Israel, mostrando cómo estos conflictos podrían tensar incluso a su propio gabinete.

De “America First” a la proyección de fuerza: ¿una contradicción?

La doctrina “America First” de Trump promueve la no intervención en conflictos que no beneficien directamente a Estados Unidos. Sin embargo, en su gestión previa, esta postura no siempre fue coherente.

Por un lado, Trump ordenó el ataque contra el general iraní Qasem Soleimani, mostrando fuerza y determinación. Por otro, evitó responder contundentemente a agresiones iraníes como el ataque a instalaciones petroleras saudíes en 2019, priorizando la no escalada.

Esta dualidad evidencia una tensión entre dos narrativas:

  • No involucrarse en guerras ajenas.
  • Proyectar fuerza para “hacer a Estados Unidos grande otra vez”.

¿Cómo reconciliará Trump estas posturas en un escenario 2024 más complejo?

Israel, Gaza e Irán: un triángulo explosivo

El conflicto en Medio Oriente será un punto crítico para la política exterior de Trump, con tres temas principales en juego:

1. Gaza y la guerra interminable

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, busca una victoria total en Gaza, mientras su gabinete ultraderechista presiona por anexar territorios palestinos.

Trump, cercano a Netanyahu, enfrenta una disyuntiva:

  • Apoyar estas acciones podría alienar a aliados árabes clave como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
  • Oponerse iría en contra de su histórico respaldo a Israel.

2. Irán y su programa nuclear

Trump abandonó el acuerdo nuclear con Irán en su gestión anterior, pero cualquier nuevo intento de negociación enfrentará estos obstáculos:

  • Irán sigue avanzando en su programa nuclear.
  • El apoyo iraní a grupos como Hezbollah y Hamás complica cualquier acercamiento.

En este contexto, la postura de Trump será clave: ¿optará por tácticas de presión militar limitada o buscará reactivar negociaciones con Teherán?

3. Normalización y tensiones árabes

Los Acuerdos de Abraham, que Trump presentó como un logro de paz, enfrentan un escenario incierto. La anexión de territorios palestinos por parte de Israel podría desatar tensiones con los países árabes que normalizaron relaciones.

Un gabinete con visiones divididas

Trump promete alinear su equipo de política exterior con los principios de “America First”. Sin embargo, los nombramientos de figuras como Marco Rubio (propuesto secretario de Estado) y Pete Hegseth (secretario de Defensa) sugieren un gabinete donde no todos comparten la misma visión.

Mientras Rubio representa una postura más tradicional y conservadora, Hegseth, aunque leal a Trump, carece de experiencia en gestión militar y podría enfrentarse a decisiones críticas en escenarios como Irán o Gaza.

Estas tensiones internas podrían replicar la “guerra civil” entre neoconservadores y aislacionistas que marcó la administración anterior de Trump.

Lecciones del pasado: ¿qué aprendió Trump?

En su primera gestión, Trump tomó decisiones que le permitieron salir airoso en momentos críticos:

  • Bombardeo limitado en Siria tras el uso de armas químicas.
  • Normalización de relaciones entre Israel y países árabes como Emiratos Árabes Unidos.

Sin embargo, estas acciones no resolvieron conflictos de fondo:

  • Las tensiones con Irán continuaron escalando.
  • El conflicto palestino-israelí siguió sin solución integral.

En 2024, con un Medio Oriente más inestable, Trump enfrentará mayores desafíos para equilibrar su discurso de no intervención con las expectativas de fuerza y liderazgo global.

Conclusión: un panorama de incertidumbre

El regreso de Trump a la política exterior está lleno de incógnitas. Si bien su enfoque “America First” promete evitar guerras innecesarias, las realidades de Medio Oriente, los intereses contrapuestos de sus aliados y las tensiones internas en su gabinete podrían complicar su estrategia.

Trump deberá decidir si sigue confiando en sus instintos o si adopta un enfoque más pragmático para navegar un escenario internacional donde las decisiones rápidas ya no bastan.

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