La estrategia de Trump: fuerza, amenazas y su doctrina “America First”

De Soleimani a Corea del Norte: cómo Trump mezcla fuerza y aislacionismo en conflictos internacionales bajo su doctrina “America First”.

La política exterior de Donald Trump ha sido una mezcla de demostraciones de fuerza, amenazas contundentes y un aislacionismo calculado. Desde sus primeros días en la Casa Blanca, su enfoque ha oscilado entre tomar decisiones agresivas para reafirmar el poder estadounidense y desentenderse de conflictos que no benefician de forma inmediata a Estados Unidos.

Sin embargo, esta dualidad ha dejado una pregunta clave: ¿las tácticas de Trump refuerzan la posición de EE. UU. en el mundo o generan vacíos que otros actores están dispuestos a llenar?

Caso Soleimani: demostración de fuerza y consecuencias inesperadas

En enero de 2020, Trump ordenó la eliminación de Qassem Soleimani, uno de los líderes más poderosos de Irán. La operación fue presentada como un mensaje de determinación absoluta hacia Teherán y sus aliados. Sin embargo, lejos de disuadir a Irán, el ataque desató una escalada.

Irán respondió con el mayor ataque de represalia que ha lanzado contra tropas estadounidenses, utilizando misiles balísticos. Aunque Trump afirmó inicialmente que “no hubo heridos”, más tarde se confirmó que sí hubo bajas estadounidenses.

La percepción en la región fue clara: Estados Unidos evitó una confrontación mayor, dejando un vacío estratégico que Irán aprovechó para fortalecer a sus aliados en Medio Oriente.

Las contradicciones con Irán: de la fuerza al repliegue

Otro episodio significativo ocurrió en junio de 2019, cuando Irán derribó un dron estadounidense. Trump ordenó un ataque de represalia, pero canceló la misión minutos antes de su ejecución. Alegó que no quería causar 150 muertes innecesarias, pero se supo que figuras como Tucker Carlson influyeron en su decisión al advertir que esto podría arrastrar a EE. UU. a una guerra.

El mensaje fue interpretado como indecisión, lo que llevó a Irán a intensificar sus ataques, incluyendo el bombardeo de instalaciones petroleras en Arabia Saudita. Cuando los saudíes buscaron apoyo estadounidense, Trump se deslindó, afirmando que “no es nuestra guerra”. Esto llevó a Riad a reconfigurar su política regional y acercarse a Irán.

Corea del Norte: entre la fuerza y la diplomacia fallida

Al inicio de su mandato, Trump amenazó a Kim Jong-un con “fuego y furia” si continuaba con sus ensayos nucleares. Aunque Pyongyang detuvo temporalmente las pruebas nucleares, avanzó significativamente en su programa de misiles balísticos.

Las negociaciones entre Washington y Pyongyang, que Trump calificó como un logro de su doctrina de “Paz a través de la fuerza”, colapsaron rápidamente. Mientras tanto, sus demandas a Corea del Sur de cubrir más costos por los ejercicios militares conjuntos y la defensa regional debilitaron las alianzas en Asia.

El resultado: Corea del Norte continuó fortaleciendo su arsenal, y Trump dejó el tema sin resolver, marcando un fracaso en su estrategia hacia la península coreana.

La doctrina “America First” y los conflictos globales

La filosofía de Trump, “America First”, ha guiado gran parte de su política exterior. Esta doctrina combina un enfoque aislacionista con un uso estratégico de la fuerza para proteger los intereses inmediatos de EE. UU. Sin embargo, su implementación ha generado resultados mixtos:

  • Demostraciones de fuerza: Como en el caso Soleimani, han enviado mensajes contundentes, pero también han provocado represalias y vacíos estratégicos.
  • Aislacionismo: La retirada de tropas de Siria e Irak fortaleció a actores como Irán y Rusia en la región.
  • Alianzas debilitadas: Demandas económicas a aliados clave han erosionado la confianza en el liderazgo de EE. UU.

Lecciones y riesgos: ¿qué nos dice el pasado?

Los ejemplos de Irán, Corea del Norte y Medio Oriente reflejan un patrón en la política exterior de Trump: las amenazas y la fuerza no siempre producen los resultados esperados. En ocasiones, terminan dejando a EE. UU. en una posición más débil o generan una percepción de indecisión.

El enfoque de Trump podría ser efectivo en conflictos comerciales, como sus amenazas de aranceles a México y Canadá, pero en el ámbito militar y diplomático, las consecuencias a largo plazo son más complejas.

El legado de un liderazgo impredecible

La política exterior de Donald Trump es un recordatorio de que las tácticas agresivas pueden ser una espada de doble filo. Aunque lograron avances puntuales, también dejaron vacíos estratégicos y conflictos sin resolver.

De cara al futuro, será crucial observar cómo estas decisiones influyen en la posición de EE. UU. en un mundo cada vez más multipolar.

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