Donald Trump lo ha hecho de nuevo. Sus propuestas de adquirir Groenlandia, controlar el Canal de Panamá, incorporar a Canadá como el Estado 51 y renombrar el Golfo de México como “Golfo de Estados Unidos” han causado indignación, burlas y desconcierto en el ámbito internacional. ¿Son estas ideas producto de la excentricidad de un líder o de una estrategia geopolítica más compleja?
De la excentricidad a la geoestrategia: la visión de Trump
A primera vista, estas propuestas parecen una extensión de las políticas provocadoras y disruptivas que caracterizan a Trump. Sin embargo, al analizarlas en el marco de la historia geopolítica de Estados Unidos, estas ideas tienen raíces profundas. Desde los textos de Alfred Mahan en 1897 hasta las teorías de Nicholas Spykman en 1942, la noción de América como un continente unificado bajo el liderazgo estadounidense no es nueva.
El Canal de Panamá: clave de la hegemonía regional
Trump menciona la “reapropiación” del Canal de Panamá en un momento donde el comercio global y el control de rutas marítimas cobran relevancia estratégica frente a China y Rusia.
Groenlandia: el Ártico como nueva frontera estratégica
Groenlandia no es solo una extensión de territorio; es una mina de recursos naturales y una posición clave en la competencia por el Ártico. La creciente disputa entre EE.UU., Rusia y China en esta región hace que la propuesta de Trump cobre sentido en términos de acceso a tierras raras y minerales críticos.
¿Realismo o nostalgia imperialista?
Los analistas han debatido si Trump representa un giro hacia el realismo geopolítico o una regresión a políticas expansionistas del siglo XIX. Su discurso se alinea con el realismo clásico, que prioriza los intereses nacionales y la soberanía sobre los valores liberales. Como dijo John Mearsheimer: “Las grandes potencias son sensibles a las amenazas cercanas a su territorio”.
Por otro lado, críticos como Jonathan Phillips lo acusan de promover una visión obsoleta, incompatible con un mundo interconectado. Sin embargo, ¿realmente Estados Unidos dejó de considerar a América como su esfera de influencia? La doctrina Monroe, actualizada con nuevas narrativas, sigue vigente.
Europa: ¿actor o espectador?
Mientras Estados Unidos, China y Rusia delinean esferas de influencia global, Europa parece relegada al papel de espectador. Ante las amenazas de Trump hacia la soberanía danesa en Groenlandia, los líderes europeos han respondido con tibieza. Esta falta de acción refleja una pérdida de relevancia geoestratégica en un momento donde las grandes potencias redibujan el mapa global.
Implicaciones para México y América Latina
México no está exento de estas tensiones. La posible militarización de la frontera, la declaración de los cárteles como organizaciones terroristas y la imposición de aranceles podrían alterar profundamente la relación bilateral y el equilibrio regional.
Además, el “Golfo de Estados Unidos” es más que una anécdota retórica; es un mensaje claro sobre cómo Trump ve a México y América Latina en su estrategia hemisférica.
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