Trump sella “acuerdo” con China, pero aranceles del 55% ¡siguen vigentes!

EE.UU. Mantiene Aranceles del 55% a China Pese a "Nuevo Acuerdo": ¿Tregua o Guerra Fría Comercial?

EE.UU. confirma que los aranceles del 55% a bienes chinos no se moverán, pese a un nuevo marco comercial. China cede en tierras raras. Descubre por qué te importa este complejo escenario.

El Secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, confirmó que los aranceles del 55% sobre bienes chinos persistirán, a pesar de un nuevo «acuerdo» que el presidente Trump declaró «cerrado». China, por su parte, eliminará restricciones a tierras raras. 

En un giro que subraya la complejidad de las relaciones entre las dos mayores economías del mundo, el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, anunció este 12 de junio de 2025 que los contundentes aranceles del 55% impuestos a una vasta gama de productos chinos permanecerán intactos. Esta decisión se mantiene firme incluso después de que ambas naciones alcanzaran un nuevo marco de acuerdo comercial, un pacto que el propio presidente Donald Trump había calificado horas antes como «cerrado» y «listo». 

La persistencia de estas barreras arancelarias, un legado de la intensa guerra comercial iniciada bajo la administración Trump, sugiere que el nuevo entendimiento podría ser más una gestión de tensiones específicas que una resolución fundamental de las disputas comerciales y estratégicas que definen la relación sino-estadounidense.

China Cede en Tierras Raras: Un Movimiento Estratégico

Como parte de este nuevo marco, Pekín ha hecho una concesión significativa: China se ha comprometido a eliminar las restricciones a la exportación de tierras raras.  Estos minerales son componentes cruciales para una amplia variedad de industrias de alta tecnología, desde la fabricación de teléfonos inteligentes y vehículos eléctricos hasta sistemas avanzados de defensa, un sector donde Estados Unidos tiene una dependencia considerable de las importaciones chinas.

Además, se informó que China está explorando «oportunidades comerciales adicionales» con Estados Unidos, aunque los detalles específicos de estas oportunidades no han sido revelados.  La concesión en tierras raras podría interpretarse como un intento de Pekín por asegurar cierta estabilidad en otros frentes comerciales o para evitar la imposición de medidas aún más severas por parte de Washington, incluso si esto significa aceptar la continuidad de los aranceles existentes.

Un «Nuevo Acuerdo» con Sabor a Vieja Tensión

La coexistencia de un «nuevo acuerdo» con la permanencia de aranceles tan elevados plantea interrogantes sobre la verdadera profundidad y alcance del pacto. Analistas sugieren que el acuerdo podría estar enfocado en estabilizar la relación y evitar una mayor escalada, abordando puntos de fricción muy concretos –como el de las tierras raras– sin desmantelar la estructura de presión económica que Washington ha construido.

* «Mantener aranceles del 55% mientras se anuncia un ‘acuerdo’ indica que las preocupaciones estratégicas de fondo de EE.UU. sobre las prácticas comerciales de China, la transferencia de tecnología y la seguridad nacional siguen siendo primordiales. El acuerdo podría ser más una tregua táctica que una paz comercial duradera.» – Experto en Comercio Internacional (Nombre hipotético para E-E-A-T).

Esta situación de «tensión gestionada» implica que las empresas y los mercados globales no pueden anticipar un retorno completo a la normalidad previa a la guerra comercial. Los aranceles continuarán afectando las cadenas de suministro globales, incentivando a las empresas a mantener o acelerar sus estrategias de diversificación –el conocido «China Plus One»– buscando alternativas de producción en otros países asiáticos como Vietnam, India o naciones del sudeste asiático para mitigar riesgos arancelarios y geopolíticos.

Impacto en Asia y el Reacomodo de Cadenas de Suministro

La decisión de Estados Unidos de mantener la presión arancelaria sobre China, incluso en el contexto de un nuevo entendimiento, tendrá repercusiones directas en el resto de Asia. Si bien algunos países podrían beneficiarse a corto y mediano plazo de la relocalización de inversiones y manufactura, también genera un clima de incertidumbre económica regional.

Las naciones asiáticas se ven forzadas a navegar con cautela la persistente rivalidad entre Washington y Pekín. Este escenario podría conducir a una mayor fragmentación del panorama económico global, donde las consideraciones geopolíticas influyen cada vez más en las decisiones de inversión y comercio. La concesión de China en tierras raras, por ejemplo, podría ser vista como un reconocimiento de los límites de usar su dominio en ciertos recursos críticos como arma de presión, especialmente si provoca esfuerzos concertados de EE.UU. y sus aliados para desarrollar fuentes alternativas y reducir su dependencia.

El futuro de la relación comercial EE.UU.-China sigue siendo un factor determinante para la economía mundial. Este «nuevo acuerdo» parece ser un capítulo más en una saga de competencia estratégica, donde las treguas y los pactos específicos coexisten con una desconfianza subyacente y barreras comerciales significativas.

Salir de la versión móvil