En una de las sesiones más tensas recientes del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos lanzó fuertes críticas contra el presidente colombiano Gustavo Petro, calificando sus políticas como “irresponsables” y acusándolo de profundizar la violencia y la inestabilidad en Colombia.
El embajador estadounidense Mike Waltz aseguró que las decisiones del mandatario no solo afectan la seguridad nacional, sino también la estabilidad regional, cuestionando incluso la pertinencia de extender el mandato de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, creada en 2017 para supervisar la reintegración de excombatientes de las FARC.
Washington endurece su postura contra Petro
La tensión se ha intensificado después de que Washington revocara la visa del presidente Petro, tras un discurso en Nueva York durante una manifestación propalestina, en el que instó al ejército estadounidense a “desobedecer”.
“Las políticas del presidente Petro son francamente irresponsables y han llevado a su país a mayor inestabilidad y violencia”, declaró Waltz ante el Consejo de Seguridad.
Debate sobre la misión de la ONU en Colombia
Estados Unidos acusa a la misión de haber ampliado su papel hacia fines políticos, incluyendo la defensa de minorías étnicas. Washington, según Waltz, está evaluando si merece continuar con su apoyo en la próxima renovación, prevista para finales de octubre.
No obstante, varios países miembros defendieron la importancia de la misión, destacando que ha contribuido a prevenir ataques, proteger civiles y alertar sobre riesgos en zonas afectadas por la violencia política.
Riesgos rumbo a las elecciones de 2026
El contexto político colombiano se torna más complejo de cara a las elecciones presidenciales de 2026, donde la inestabilidad podría convertirse en un factor determinante. La ONU advirtió que la vigilancia internacional sigue siendo clave para evitar un repunte de la violencia.
La visión de la ONU
Miroslav Jenca, nuevo jefe de la misión, subrayó que el trabajo de la ONU en Colombia ha permitido detectar amenazas y fortalecer la seguridad en territorios vulnerables. Sin embargo, el respaldo de Washington será decisivo para garantizar su continuidad.
El pulso diplomático entre Estados Unidos y el gobierno de Petro refleja no solo un choque de visiones sobre la paz, sino también el delicado equilibrio entre justicia, seguridad y política internacional en la región.


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