
El panorama político de Bolivia dio un giro inesperado tras las elecciones generales. El empresario y candidato opositor Samuel Doria Medina reconoció su derrota y anunció públicamente que cumplirá su promesa de campaña: respaldar a Rodrigo Paz Pereira en el balotaje frente al expresidente Jorge “Tuto” Quiroga. Con este resultado, el país se encamina a un proceso inédito en su historia reciente, ya que el oficialismo, tras casi 20 años de hegemonía, quedó prácticamente fuera de la contienda.
Los resultados preliminares y el sorpresivo tercer lugar de Doria Medina
El conteo rápido de Ipsos Ciesmori, difundido por el canal Unitel, colocó a Rodrigo Paz en primer lugar con un 31 % de los votos válidos, seguido de Jorge Quiroga con un 27,3 %. Doria Medina, quien durante gran parte de la campaña se perfilaba como favorito, terminó en tercera posición con un 20,2 %, lo que lo dejó fuera de la segunda vuelta.
El candidato reconoció los resultados y enfatizó que mantendría su palabra:
“Si no entraba en segunda vuelta, apoyaría a quien quedara primero, siempre que no fuera el candidato del MAS. Ese candidato es Rodrigo Paz y cumplo mi compromiso”, declaró en conferencia de prensa.
El desplome del oficialismo y el fin de una era política
Uno de los datos más llamativos de la jornada fue el bajo desempeño del Movimiento al Socialismo (MAS), que apenas logró un 3,2 % de los votos con su candidato, el exministro Eduardo del Castillo. Este resultado, de confirmarse oficialmente, significaría el fin de casi dos décadas de dominio político del MAS en Bolivia, un hecho que marcaría un cambio histórico en la correlación de fuerzas.
La izquierda mejor posicionada fue Andrónico Rodríguez, de la alianza Popular, quien alcanzó el 8 % de los sufragios, ubicándose en cuarto lugar.
Rodrigo Paz Pereira: el candidato que encabeza la segunda vuelta
Rodrigo Paz Pereira, de 57 años, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, sorprendió al colocarse en primer lugar. Nacido en Santiago de Compostela en 1967, pasó su infancia en el exilio debido a la persecución política que sufrió su familia durante los gobiernos militares bolivianos.
Paz representa al Partido Demócrata Cristiano (PDC) y se ha posicionado como una opción de renovación dentro de la oposición, atrayendo a un sector amplio de la ciudadanía que busca una alternativa diferente a los viejos liderazgos.
Jorge Quiroga: experiencia y trayectoria política
El rival de Paz en el balotaje será Jorge “Tuto” Quiroga, quien fue vicepresidente de Bolivia entre 1997 y 2001, y posteriormente presidente por sucesión constitucional tras la renuncia de Hugo Banzer. Con una amplia trayectoria política y experiencia en el poder, Quiroga se perfila como un contendiente fuerte, especialmente entre sectores conservadores y liberales del país.
La importancia del respaldo de Doria Medina
El apoyo de Samuel Doria Medina a Rodrigo Paz podría ser determinante en el resultado final del balotaje. Con más del 20 % del electorado en sus manos, su decisión de respaldar a Paz podría inclinar la balanza en la segunda vuelta frente a Quiroga.
Este gesto político refuerza la idea de unidad dentro de la oposición frente a la posibilidad de un regreso de viejos liderazgos, al tiempo que podría consolidar una nueva etapa política en Bolivia.
Un balotaje histórico en Bolivia
De acuerdo con la normativa electoral boliviana, para ganar en primera vuelta un candidato debe alcanzar más del 50 % de los votos o un mínimo del 40 % con diez puntos de ventaja sobre el segundo lugar. Al no cumplirse estas condiciones, Bolivia vivirá un balotaje inédito que será observado de cerca tanto a nivel nacional como internacional.
Más de 7,5 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en estas elecciones que definirán el rumbo del país para los próximos cinco años.
Un nuevo capítulo para la democracia boliviana
La decisión de Samuel Doria Medina de reconocer su derrota y respaldar a Rodrigo Paz marca un momento clave en la política boliviana. El escenario electoral abre la puerta a un balotaje histórico que podría consolidar el fin de la hegemonía del MAS y dar paso a un nuevo equilibrio de poder.
Ahora, todo dependerá de cómo se reconfiguren las alianzas y de la capacidad de los candidatos para convencer al electorado indeciso en una segunda vuelta que promete ser decisiva para el futuro de Bolivia.